Primero batalló para quitar una placa. Luego, le costó aún más hallar el artículo con el cual infraccionaría al motociclista. Los agentes de Tránsito Municipal desconocen el Reglamento y eso que no ha sido modificado aún. Los "tamarindos" actualizados en uniforme, no lo son en cuanto al conocimiento de la ley que regula la vialidad en la ciudad capital. Apostados en la calle Rebombeo y avenida Palmar 2, de la colonia Arroyo Grande, cuatro moto patrulleros acechan a los motociclistas que por allí pasan. Y divisan a uno que va con casco, placas, pero al mostrar su licencia ésta ya ha vencido. "Apenas un poquito", dijo el hombre que vestía una playera manchada de grasa. Es mecánico. Y el agente de Tránsito se dispuso a quitar la placa del velocípedo. Pero pasan los minutos y no logró retirarla. Un niño se acercó para ayudar moralmente al afligido oficial. Y luego un tercer voluntario. Este de plano se tiró al piso y por dentro de la salpicadera intenta aflojar el oxidado tornillo. Y pasa media hora y nadie puede
Agentes desconocen el Reglamento
Primero batalló para quitar una placa. Luego, le costó aún más hallar el artículo con el cual infraccionaría al motociclista. Los agentes de Tránsito Municipal desconocen el Reglamento y eso que no ha sido modificado aún. Los "tamarindos" actualizados en uniforme, no lo son en cuanto al conocimiento de la ley que regula la vialidad en la ciudad capital. Apostados en la calle Rebombeo y avenida Palmar 2, de la colonia Arroyo Grande, cuatro moto patrulleros acechan a los motociclistas que por allí pasan. Y divisan a uno que va con casco, placas, pero al mostrar su licencia ésta ya ha vencido. "Apenas un poquito", dijo el hombre que vestía una playera manchada de grasa. Es mecánico. Y el agente de Tránsito se dispuso a quitar la placa del velocípedo. Pero pasan los minutos y no logró retirarla. Un niño se acercó para ayudar moralmente al afligido oficial. Y luego un tercer voluntario. Este de plano se tiró al piso y por dentro de la salpicadera intenta aflojar el oxidado tornillo. Y pasa media hora y nadie puede