Caso "El Rayo", una verdad fragmentada

"No, mi hijo es todo lo que dicen los vecinos, menos un depravado sexual", aseguró la mujer. "Se droga, es agresivo, pero nunca ha hecho lo que le achacan: violar perros. Es cariñoso y los recoge. A veces los maltrata. Pero no se vale que digan lo que no es". Dentro de la casa, en el patio y sobre la calle 5 de Febrero, se ve desordenado, abandono. Fiel reflejo de la vida que lleva Gilberto Trujillo Trujillo. Una bobina por acá, un ventilador de radiador por allá, una parrilla de coche por acullá, salpican la casa. El número es 7, pero no luce visible. Sobre la calle 5 de Febrero, entre las calles Carranza y Morelos, en la colonia Bienestar Social, pegado a un árbol de Laurel, luce el letrero que identifica el "negocio". Dice: "Refacciones usadas El Rayo". Poco hay de cierto. Negocio a medias. Media verdad. Como la vida misma que lleva el dueño del referido negocio, Gilberto. Como la acusación de los vecinos dolidos por el maltrato verbal de que los hace objeto cada día "El Rayo". La noche del martes, Gilber