Clamor de justicia para dos niños

Durante algún tiempo jugó con fuego, y terminó quemándose. Sin hacer caso al consejo de la canción de Mario Pintor, "no debes tener dos amores", él tuvo dos casas, dos mujeres, al mismo tiempo. Ahora, además de bígamo, se olvidó de cumplir su deber de pensión alimenticia por años. Y la ley parece resbalársele. Tiene teflón de impunidad. La agraviada exige justicia. Diana Verenisse Orantes Dorantes mira a sus pequeños Emiliano y Diego, de 4 y 3 años de edad, respectivamente. Y sus ojos se llenan de llanto. Es que los pequeños no merecen sufrir el calvario al que los somete su propio padre. Parece que Juan Ramón Coronel Robles tiene atole en las venas, en vez de sangre, pues no se conmueve al ver a sus hijos sin su compañía, sin su amor y sin el sustento al que tienen derecho. Encerrándolos en la cárcel del abandono, un día arrojó la llave y decidió ser "libre". Y se liberó, así como así, de su obligación paternal. Y Juan Ramón echó al olvido el risible convenio de pensión alimenticia signado con su cónyuge ant