Una joven madre y su pequeña se golpearon al chocar el auto en que viajaban contra un camión pipa que se detuvo por un bache en la calzada al Sumidero, la mañana de ayer. Aunque fueron valoradas por paramédicos, no fueron trasladadas. Reynaud Toledo Pérez, 43 años, conducía el camión tipo Pipa, marca Ford de color rojo con placas DC-37814. Circulaba de norte a sur sobre la calzada al Sumidero. Luego de entregar un pedido de agua en la colonia Kilómetro 4, la unidad se dirigía al libramiento Sur de Tuxtla Gutiérrez. Pero al llegar frente a conocido centro comercial, debido a un tope y un bache, Reynaud frenó. Atrás de su unidad viajaba el automóvil marca Nissan tipo Sentra, color vino, placa DSC-9496, conducido por Jéssica Carolina Coutiño Palacios, de 26 años. En el sillón trasero viajaba su pequeña Daniela Monserrat Domínguez Coutiño (dos años). Y la frenada repentina de la Pipa tomó desprevenida a Jéssica, que aunque frenó, alcanzó a impactar al camión. El parachoques metálico de la Pipa ni siquiera sufrió
Coche colisiona contra pipa
Una joven madre y su pequeña se golpearon al chocar el auto en que viajaban contra un camión pipa que se detuvo por un bache en la calzada al Sumidero, la mañana de ayer. Aunque fueron valoradas por paramédicos, no fueron trasladadas. Reynaud Toledo Pérez, 43 años, conducía el camión tipo Pipa, marca Ford de color rojo con placas DC-37814. Circulaba de norte a sur sobre la calzada al Sumidero. Luego de entregar un pedido de agua en la colonia Kilómetro 4, la unidad se dirigía al libramiento Sur de Tuxtla Gutiérrez. Pero al llegar frente a conocido centro comercial, debido a un tope y un bache, Reynaud frenó. Atrás de su unidad viajaba el automóvil marca Nissan tipo Sentra, color vino, placa DSC-9496, conducido por Jéssica Carolina Coutiño Palacios, de 26 años. En el sillón trasero viajaba su pequeña Daniela Monserrat Domínguez Coutiño (dos años). Y la frenada repentina de la Pipa tomó desprevenida a Jéssica, que aunque frenó, alcanzó a impactar al camión. El parachoques metálico de la Pipa ni siquiera sufrió