Para él esto es casi un juego cotidiano, un mal necesario. Para los pasajeros, casi un suicidio. El chofer sonríe, disfruta y celebra la carrera pasajera que protagoniza. Los pasajeros, se agarran fuerte y se encomiendan a los santos conocidos y por conocer. Nadie le dice nada. No tiene caso. No cambian. Ya es su naturaleza. El colectivo tipo Urvan con número económico 6009, se detiene para levantar al pasajero que le hace la parada en la calzada a Cerro Hueco y avenida Palmar. Luego avanza despacio y se detiene por el semáforo en rojo, sobre el Libramiento Sur de Tuxtla Gutiérrez. Y cuando el semáforo cambia a verde, repentinamente aparece por detrás el colectivo 6001. Y rebasa al 6009 Y comienza la carrera enloquecida. El carril de oriente a poniente del Libramiento Sur se convierte en un autódromo. Rugen los motores de ambas unidades. Los pasajeros que esperan a estas unidades en vano levantan la mano. No se detienen a levantarlos. Hay una competencia personal. Ya es asunto de orgullo. Uno quiere mostrar p
Convierten colectiveros en autódromo el libramiento
Para él esto es casi un juego cotidiano, un mal necesario. Para los pasajeros, casi un suicidio. El chofer sonríe, disfruta y celebra la carrera pasajera que protagoniza. Los pasajeros, se agarran fuerte y se encomiendan a los santos conocidos y por conocer. Nadie le dice nada. No tiene caso. No cambian. Ya es su naturaleza. El colectivo tipo Urvan con número económico 6009, se detiene para levantar al pasajero que le hace la parada en la calzada a Cerro Hueco y avenida Palmar. Luego avanza despacio y se detiene por el semáforo en rojo, sobre el Libramiento Sur de Tuxtla Gutiérrez. Y cuando el semáforo cambia a verde, repentinamente aparece por detrás el colectivo 6001. Y rebasa al 6009 Y comienza la carrera enloquecida. El carril de oriente a poniente del Libramiento Sur se convierte en un autódromo. Rugen los motores de ambas unidades. Los pasajeros que esperan a estas unidades en vano levantan la mano. No se detienen a levantarlos. Hay una competencia personal. Ya es asunto de orgullo. Uno quiere mostrar p