Cristián Aarón, un niño de mirada cristalina

Está sorprendido por las fotos y las cámaras: tiene los ojos abiertos como dos redondas lunas que iluminan el rostro de su madre que, cansada, tiene puesta la fe "donde se debe, en Dios". Sabedora de la gran fuerza de sanación que tiene el poder de la oración, reza: "Padre mío, gracias por esta experiencia, gracias porque solo tú conoces mi calvario" y voltea hacia su hijo y le sonríe con tanta ternura como es posible en una madre que sabe que está frente a un reto de vida que no cualquiera podría superar. Cristián Aarón Álvarez Díaz tiene tres años, pesa apenas siete kilos y medio. Tiene una fractura de fémur en la pierna izquierda porque su enfermedad, osteogénesis imperfecta mejor conocida como Niño Cristal, lo tiene condicionado desde su nacimiento a un crecimiento anormal y con retraso, en lo físico, psicomotriz y de lenguaje. Hace poco el DIF Municipal de Tuxtla le entregó una silla de ruedas para bebé y aunque le faltan aditamentos, por lo menos ya tiene cómo estar sentado un rato durante el día. Se a