Una ama de casa de Tuxtla Gutiérrez se llevó el susto de su vida. Cuando se acercó a la estufa para cocinar, sobre el accesorio de la cocina estaba una enorme boa. La mujer pidió auxilio al 066 y bomberos de Protección Civil Municipal atraparon al animal. Lo llevaron al ZooMAT. Joaquina Sántiz Popomeyá, de 52 años, estaba muy atareada con los quehaceres del hogar. Ya era tarde y aun le faltaba lavar la ropa, el baño y, por supuesto, hacer la comida. Miró el reloj: eran las 14:30 horas ya. Así que decidió que mientras la ropa estaba en la lavadora, avanzaría con la comida. Entró a la cocina y al arrimarse a su estufa para buscar en el horno algunos utensilios, lo que vio la dejó helada. Sobre el comal y los quemadores estaba enroscada una enorme boa, la cual quedó mirando a la desconcertada mujer. Temblando de miedo por no saber de qué culebra se trataba este reptil, la fémina marcó al 066 y pidió auxilio. A la casa marcada con el número 59, en la calle Ciprés, de la colonia Albania Alta, arribó la unid
Dama halla boa en la estufa
Una ama de casa de Tuxtla Gutiérrez se llevó el susto de su vida. Cuando se acercó a la estufa para cocinar, sobre el accesorio de la cocina estaba una enorme boa. La mujer pidió auxilio al 066 y bomberos de Protección Civil Municipal atraparon al animal. Lo llevaron al ZooMAT. Joaquina Sántiz Popomeyá, de 52 años, estaba muy atareada con los quehaceres del hogar. Ya era tarde y aun le faltaba lavar la ropa, el baño y, por supuesto, hacer la comida. Miró el reloj: eran las 14:30 horas ya. Así que decidió que mientras la ropa estaba en la lavadora, avanzaría con la comida. Entró a la cocina y al arrimarse a su estufa para buscar en el horno algunos utensilios, lo que vio la dejó helada. Sobre el comal y los quemadores estaba enroscada una enorme boa, la cual quedó mirando a la desconcertada mujer. Temblando de miedo por no saber de qué culebra se trataba este reptil, la fémina marcó al 066 y pidió auxilio. A la casa marcada con el número 59, en la calle Ciprés, de la colonia Albania Alta, arribó la unid