Del encierro al entierro

Vivieron un infierno por unos minutos. Les espera una gloria eterna. Los niños que vivían un encierro cotidiano, entre cuatro paredes, sin ventilación, ya están libres de opresión. Las veladoras aún arden, rodeadas de flores blancas. La mamá y abuela, deambulan por allí. El foco rojo se encendió. En la misma zona hay otros casos similares que la autoridad debe atender a tiempo. Dos policías resguardan la casa marcada con el número 1724, sobre la 16 Sur y 14 Oriente, justo entre las colonias Maldonado y California, en Tuxtla Gutiérrez. Nadie puede entrar ni salir. Se investiga la muerte de cuatro niños. "Está muy raro", dicen los elementos municipales mientras dan un sorbo al café que una vecina les llevó. Un pasillo de unos 10 metros, lleva al cuarto ubicado en el segundo nivel, todo cerrado, sin ventanas. La única puerta, totalmente sellada, permaneció mucho tiempo con llave, apresando a los infantes que casi nunca jugaban en la calle, como niños normales. "Así los mantenía, solo encerrados. Los más grandeci