Tiene apenas tres años. Es una niña. A veces se escapa de las manos de su madre, afuera de las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo), en cuyo interior yace el cuerpo de su padre, el policía Albert Hernández Clemente, conocido por sus compañeros como "Clemente". Son las 10:00 horas del sábado. No hace calor, está nublado, el viento sopla quedo; así es el clima de otoño. Camina y corre muy cerca de mamá. Juega con su propia sombra y sonríe. Su alegría jamás se apaga. Eso sí, siempre bajo la mirada protectora de su madre, quien ahora la criará sola, porque su padre se ha ido al cielo y jamás volverá. Una bala le segó la vida la madrugada del sábado en la autopista Tuxtla-San Cristóbal. Fue una bala de tantas que dispararon los chamulas con "cuernos de chivo", enardecidos porque les detuvieron a uno de los suyos, Manolo Rodríguez Ordóñez, uno de los presuntos responsables del cobarde asesinato de dos jóvenes inocentes, a quienes luego de acusarlos falsamente de robo de vehículos, los torturaron,
Ella no sabe que papá ya se fue al cielo
Tiene apenas tres años. Es una niña. A veces se escapa de las manos de su madre, afuera de las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo), en cuyo interior yace el cuerpo de su padre, el policía Albert Hernández Clemente, conocido por sus compañeros como "Clemente". Son las 10:00 horas del sábado. No hace calor, está nublado, el viento sopla quedo; así es el clima de otoño. Camina y corre muy cerca de mamá. Juega con su propia sombra y sonríe. Su alegría jamás se apaga. Eso sí, siempre bajo la mirada protectora de su madre, quien ahora la criará sola, porque su padre se ha ido al cielo y jamás volverá. Una bala le segó la vida la madrugada del sábado en la autopista Tuxtla-San Cristóbal. Fue una bala de tantas que dispararon los chamulas con "cuernos de chivo", enardecidos porque les detuvieron a uno de los suyos, Manolo Rodríguez Ordóñez, uno de los presuntos responsables del cobarde asesinato de dos jóvenes inocentes, a quienes luego de acusarlos falsamente de robo de vehículos, los torturaron,