La noche fue muy silenciosa en la capital chiapaneca. Los colonos de Arroyo Grande y Los Olivos casi no pudieron dormir. Temían ser víctimas de la delincuencia. Pensaban en cómo estaría "El Regalo", el perro que cuida sus calles, sus autos y sus casas desde hace dos años cuando llegó para quedarse. Un energúmeno lo macheteó sin razón alguna. Parece que lo odia por su audacia al evitar varios robos en la zona. Los vecinos sufren la ausencia de "El Regalo". El noble perro extraña su libertad y el contacto con la gente noble que lo adoptó. El can se duele de la pierna izquierda. No entiende por qué lo hirieron. Sólo cumplía con su deber. Fue hace casi dos años cuando a la casa de Javier "N", en la calla Aceituna de la colonia Arroyo Grande, llegó un perro extraño. Con su mirada tierna se ganó el corazón del hombre de la tercera edad. Le dieron comida. Y se quedó. Lo bautizaron como "Regalado". La mascota correspondió con creces el gesto noble del hombre. Cuidaba la casa a sol, sombra y lluvia. Pero el noble perr
Extrañan al "Regalo" en dos colonias
La noche fue muy silenciosa en la capital chiapaneca. Los colonos de Arroyo Grande y Los Olivos casi no pudieron dormir. Temían ser víctimas de la delincuencia. Pensaban en cómo estaría "El Regalo", el perro que cuida sus calles, sus autos y sus casas desde hace dos años cuando llegó para quedarse. Un energúmeno lo macheteó sin razón alguna. Parece que lo odia por su audacia al evitar varios robos en la zona. Los vecinos sufren la ausencia de "El Regalo". El noble perro extraña su libertad y el contacto con la gente noble que lo adoptó. El can se duele de la pierna izquierda. No entiende por qué lo hirieron. Sólo cumplía con su deber. Fue hace casi dos años cuando a la casa de Javier "N", en la calla Aceituna de la colonia Arroyo Grande, llegó un perro extraño. Con su mirada tierna se ganó el corazón del hombre de la tercera edad. Le dieron comida. Y se quedó. Lo bautizaron como "Regalado". La mascota correspondió con creces el gesto noble del hombre. Cuidaba la casa a sol, sombra y lluvia. Pero el noble perr