Irving Pérez, un policía "ninja"

Es un policía que marca diferencia. En los patrullajes parece igual a los demás, viste y calza igual que los demás, pero es diferente. Y lo transmite. Sus momentos de meditación, sus movimientos y técnica de respiración hacen evocar a los ninjas. "Debemos regresar al estado original, la oscuridad, introspección y desde allí uno empieza a generar su propia luz", dice el policía, quien busca encontrar el lugar ideal para la meditación, solo, completamente tranquilo, relajado. Viste pantalón deportivo azul, bata azul celeste y una cinta blanca en la cintura. Arrodillado y con los dedos entrelazados, como un ninja, dice: "árbol permíteme entrenar contigo y superarme a mí mismo". Inhala y exhala. "Uno debe dejar ir todo tipo de emociones: ira, enojo, rabia; llenarse de serenidad", dice. Y con honestidad acepta que la meditación se complica para el resto de sus compañeros policías, porque ceden a presiones climáticas, cansancio, hambre, sed; "hasta la ropa les puede afectar", considera. Irving Gerardo Pérez Jimén