Mueren madre y bebé en accidente

El cuerpecito inerte quedó justo en donde los autos retornan. Sin embargo, él emprendió un viaje sin retorno. Su madre, inmóvil y grave, quedó a dos metros, aunque después murió en el hospital. La moto, destrozada, a ocho metros. Su padre, el culpable del accidente, a cinco metros. Ahora, los separará la eternidad. Sebastián González Gómez, de 27 años, está sentado. Se duele un poco. Casi no le pasó nada. Su esposa, Nicolasa López Gómez, de 26 años, inmóvil y muy grave, boca abajo, parece muerta. El pequeño José Alfredo González López, de 3 años, tampoco se mueve. Mirando al cielo, con los ojitos abiertos como implorando perdón por su padre, no parece muerto. Lo está. Pero Sebastián no parece percibirlo ni dimensionarlo. No llora. Parece ajeno a la escena desgarradora. Quizá el fuerte golpe contra el árbol o seguramente la ingesta de alcohol le ha embotado el entendimiento y le ha bloqueado la razón. Ya estaba así antes de salir de casa. El choque empeoró la situación. El pequeño José gustaba de subirse a la