Mujer huye de sus agresores

La mujer no puede controlarse. Llora espasmódicamente. Está en shock nervioso. El oficial de Protección Civil no sabe qué hacer. Solo acierta a colocar la mano sobre el hombro izquierdo de la mujer que está sentada. La dama caminaba sobre la 1ª Norte, de poniente a oriente, en Tuxtla Gutiérrez. Se dirigía al Centro. El calor era intenso. Las 13:20 horas. El sol descargaba su látigo sobre hombres y mujeres que, voluntaria o involuntariamente, contribuyen a erosionar la capa de ozono. Tuxtla parecía un desierto. La mujer anhelaba un oasis. Lo encontró entre la 5ª y 4ª Poniente. Una sombra, con bancas, objetos antiguos, frases bonitas, plantas y animales. Todo en un pequeño espacio. Cuando más feliz estaba la mujer, repentinamente dos hombres extraños se acercaron y comenzaron a forcejear con ella. La mujer logró zafarse. Corrió desesperada sobre la 1ª Norte. Llegó a la 4ª Poniente. Dio vuelta hacia el sur y entró al primer local comercial que vio abierto. Mientras corría, dicen, iba pidiendo auxilio. Según un