Un hombre, desesperado por el inminente apagón de televisores analógicos, quiso robarse una pantalla plana en un consultorio dental. Dos mujeres desesperadas por no quedarse sin su aparato, agredieron al asaltante y le arrebataron el utensilio electrónico. El sorprendido hombre huyó. La mujer sonrió nerviosa. Aparentó estar tranquila, pero por dentro la adrenalina hacía hervir su sangre, luego de la fuerte emoción a que se sometió. Es Teresa Anahí Trujillo Vázquez, de 35 años, encargada de la clínica dental ubicada en la avenida Central y 8ª Oriente de Tuxtla Gutiérrez. A su lado, una muchacha se reclinó sobre el escritorio de la recepción. Ambas dialogaron con los policías estatales y municipales que acudieron tras el reporte al 066. Sobre la pared colgaba la antena del televisor digital de 24 pulgadas (pantalla plana) que el facineroso arrancó. "Estábamos adentro, las dos. Cuando oímos que sonó aquí en la recepción. Corrimos y vimos que el hombre ya tenía la pantalla en la mano". Lo demás fue como de pelíc
Mujeres abofetean a ladrón
Un hombre, desesperado por el inminente apagón de televisores analógicos, quiso robarse una pantalla plana en un consultorio dental. Dos mujeres desesperadas por no quedarse sin su aparato, agredieron al asaltante y le arrebataron el utensilio electrónico. El sorprendido hombre huyó. La mujer sonrió nerviosa. Aparentó estar tranquila, pero por dentro la adrenalina hacía hervir su sangre, luego de la fuerte emoción a que se sometió. Es Teresa Anahí Trujillo Vázquez, de 35 años, encargada de la clínica dental ubicada en la avenida Central y 8ª Oriente de Tuxtla Gutiérrez. A su lado, una muchacha se reclinó sobre el escritorio de la recepción. Ambas dialogaron con los policías estatales y municipales que acudieron tras el reporte al 066. Sobre la pared colgaba la antena del televisor digital de 24 pulgadas (pantalla plana) que el facineroso arrancó. "Estábamos adentro, las dos. Cuando oímos que sonó aquí en la recepción. Corrimos y vimos que el hombre ya tenía la pantalla en la mano". Lo demás fue como de pelíc