Policías comparten su alimento

El joven bolero se detiene sorprendido. También se sorprenden los peatones y hasta los policías que resguardan las calles del Centro de Tuxtla. Es que no es muy usual ver a un policía compartir sus alimentos. Menos cuando se está de pie, cansado, esperando la hora de la comida. La gente va y viene sobre la 1ª Poniente de Tuxtla Gutiérrez. Ya no están los puestos de los vendedores ambulantes, pero igual cuesta transitar a pie o en auto. Los comerciantes no se rinden y atestan las aceras. Venden a pie, pero siguen vendiendo. Con las mercancías sobre sus hombros o manos, ofrecen el producto. Los policías observan. Eso está permitido, por el momento. Y no interfieren. La hora de la comida llegó. Una patrulla pasa repartiendo el alimento para los elementos que de pie, cumplen fielmente su consigna de evitar que el ambulantaje retorne al corazón de la capital chiapaneca. La mayoría de los policías comienza a ingerir sus alimentos. Pero un joven, alto, mira su comida y luego a los pobres que pasan por ahí. Sus ojos