Primero se deterioró su salud; luego su calle. Ver el añejo abandono de la vía donde vivió toda su vida, no pudo soportarlo. Pero el malestar que minaba su salud y su vida fue intolerable y buscó la salida más inmediata: el suicidio. Una soga puso fin a sus 78 años de vida cargada de sufrimiento y pobreza. "Era mi tío", dice el niño de unos 10 años de edad, mientras eleva la mirada hacia lo alto donde se encuentra la casa, acordonada y vigilada por un policía estatal. Unos salen y otros entran a la casa con indicios de abandono y pobreza. La calle Juan María Hernández, en la ribera Cerro Hueco, donde se ubica la vivienda, tiene las huellas del olvido, marginación y pobreza. La lluvia erosionó la calle de terracería. Hallazgo Una luz amarillenta de un foco de 25 watts (para ahorrar energía) da al ambiente un toque más triste y tenebroso en medio de una intensa oscuridad. La escabrosa calle no tiene alumbrado público. Y casi de manera simultánea, mientras la calle se deterioraba con la lluvia y el paso del ti
Septuagenario acaba con su vida
Primero se deterioró su salud; luego su calle. Ver el añejo abandono de la vía donde vivió toda su vida, no pudo soportarlo. Pero el malestar que minaba su salud y su vida fue intolerable y buscó la salida más inmediata: el suicidio. Una soga puso fin a sus 78 años de vida cargada de sufrimiento y pobreza. "Era mi tío", dice el niño de unos 10 años de edad, mientras eleva la mirada hacia lo alto donde se encuentra la casa, acordonada y vigilada por un policía estatal. Unos salen y otros entran a la casa con indicios de abandono y pobreza. La calle Juan María Hernández, en la ribera Cerro Hueco, donde se ubica la vivienda, tiene las huellas del olvido, marginación y pobreza. La lluvia erosionó la calle de terracería. Hallazgo Una luz amarillenta de un foco de 25 watts (para ahorrar energía) da al ambiente un toque más triste y tenebroso en medio de una intensa oscuridad. La escabrosa calle no tiene alumbrado público. Y casi de manera simultánea, mientras la calle se deterioraba con la lluvia y el paso del ti