Su apellido era Acero, pero su cuerpo era frágil. Y sucumbió ante el peso del alud de tierra y una plancha de concreto que le cayeron encima. El obrero laboraba en la modernización del estacionamiento subterráneo, en el corazón de Tuxtla Gutiérrez. El suyo dejó de latir tras el accidente. Se llamaba Refugio Acero Pérez. Tenía 52 años de edad. Trabajaba como un joven. Oriundo de la colonia 20 de Noviembre, recién convertido en el municipio de Emiliano Zapata, Refugio formaba parte de la cuadrilla de obreros que se hizo cargo de los trabajos indicados hace poco, tras descubrirse la fragilidad del estacionamiento y por ende el peligro que prevalecía. Junto a sus compañeros llegó temprano. Se reportó con el ingeniero de la obra, Inocente de la Cruz. La máquina se encendió. Comenzaría la excavación. Ya había un área de unos 100 metros cuadrados excavados en la zona norte oriente de la plancha del zócalo capitalino. El sitio está cercado con laminas de zinc para impedir que alguien caiga o que alguien vea la obra.
Su apellido era Acero; su vida fue frágil
Su apellido era Acero, pero su cuerpo era frágil. Y sucumbió ante el peso del alud de tierra y una plancha de concreto que le cayeron encima. El obrero laboraba en la modernización del estacionamiento subterráneo, en el corazón de Tuxtla Gutiérrez. El suyo dejó de latir tras el accidente. Se llamaba Refugio Acero Pérez. Tenía 52 años de edad. Trabajaba como un joven. Oriundo de la colonia 20 de Noviembre, recién convertido en el municipio de Emiliano Zapata, Refugio formaba parte de la cuadrilla de obreros que se hizo cargo de los trabajos indicados hace poco, tras descubrirse la fragilidad del estacionamiento y por ende el peligro que prevalecía. Junto a sus compañeros llegó temprano. Se reportó con el ingeniero de la obra, Inocente de la Cruz. La máquina se encendió. Comenzaría la excavación. Ya había un área de unos 100 metros cuadrados excavados en la zona norte oriente de la plancha del zócalo capitalino. El sitio está cercado con laminas de zinc para impedir que alguien caiga o que alguien vea la obra.