Voló al carril contrario

Eufórica por el alcohol ingerido, tentada por el potente motor de su camioneta, pisó el pedal del acelerador perdiendo el control tras salir de la curva, en bajada. Cruzó al carril contrario, volando sobre el muro divisor, un colectivo, dos coches estacionados y un taxi sufrieron daños materiales. La culpable libró una multa elevada o la cárcel. No hubo perito de Tránsito Municipal que llegara. "Está ebria, pero no se nota; lo disimula muy bien", dijo un hombre. Pero su boca la delató. Comenzó a lanzar improperios contra todos. Su voz indicaba ingesta de alcohol. "Váyanse a la ching... todos, no me estoy huyendo. Voy a pagarles todo, hasta la risa". Un familiar la tomó del brazo y le dijo: "ya cállate". Pero no se callaba. "Llévala a otro lado", le dijo a otra mujer. El miedo era que en cualquier rato apareciera el perito de Tránsito Municipal y se llevaran a certificar a la culpable. De una elevada multa, "mordida" o cárcel no se salvaría. Pero el temor se disipó. Los oficiales estaban muy ocupados en el cerc