Actualmente millones de personas viven con inflamación corporal por la gran cantidad de consumo de azúcares, harinas procesadas, estrés, enfermedades crónicas, males respiratorios, sin embargo, no atienden el problema de raíz, no cambian hábitos, no hacen ejercicio y solo consumen medicamentos para aliviar el síntoma.

Anamaría Rosales Vargas, geriatra con alta especialidad en demencias y envejecimiento cerebral, comentó que hacer ejercicio a cualquier edad siempre será positivo para la salud; actualmente el músculo tiene un lugar importante en la vida de las personas porque se reconoce como un órgano neuro-inmuno-modulador, ya que es capaz de limitar la inflamación del cuerpo.

Destacó que el ejercicio físico es una forma bastante efectiva para disminuir la inflamación y mucha gente lo ignora o lo omite, prefiere consumir medicamentos que solo alivian temporalmente el problema.

“Pero ejercicio no quiere decir hacer las tareas del hogar, sino hacer una actividad física de forma disciplinada, con una secuencia y frecuencia específica, según las condiciones de vida de cada individuo”, indicó.

Riesgo por automedicación

Algunos lo que hacen, con la idea errónea de aliviar el estrés, es consumir sustancias psicoactivas lícitas sin tomar en cuenta la alteración a nivel cerebral y físico, como el tabaco, que hace que el cuerpo envejezca entre 10 y 20 años más rápido.

El tabaquismo disminuye la cantidad de oxígeno que llega a muchas partes de nuestro cuerpo, entre ellas la piel; el principal daño que provoca es un envejecimiento dermatológico más alto, con arrugas y piel seca.

Otros consumen alcohol, el cual provoca que el cerebro envejezca de dos a tres años más rápido. El consumo crónico puede afectar funciones cerebrales o cognitivas de forma temprana.

En su caso, Rosales Vargas ha atendido pacientes con manifestaciones de Alzheimer y demencias mucho antes de llegar a la tercera edad y mencionó que las relaciones sanas también son parte fundamental para alcanzar un envejecimiento exitoso, como convivir y generar vínculos con el entorno, tener relaciones familiares adecuadas y amistades positivas.