En la montaña de la región Altos, colindando al norte con el municipio de San Juan Chamula y al oeste con Ixtapa, se localiza Zinacantán, a 11 kilómetros de San Cristobal de Las Casas, lugar donde habitan cientos de indígenas quienes preservan su lengua materna, el tsotsil.

En este lugar, muchas mujeres Nichimeti’k (flores), elaboran textiles únicos y simbólicos de la región, además trabajan con el representativo Jolobil (telar de cintura) que se caracteriza por el trabajo artesanal donde cada hilo va formando diversas figuras que marcan una narrativa.

Los niños se unen a este oficio, aprenden de sus tutores y también forman parte del sector de artesanos en la zona, que en estos momentos lucha para que sus ventas vuelvan a reactivarse.

Otro de los problemas es que muchos de ellos no se encuentran estudiando, ni tampoco tuvieron las herramientas digitales para hacerlo, tal es el caso de los hermanos Torres Gómez del barrio Guadalupe Shucún.

Al igual que muchos, estos niños se encuentran en una situación vulnerable ante la falta de estudios y ventas, sin embargo, su madre Lucía Gómez comenta que hace todo lo posible para que no les falte nada.

Lucía lleva algunos años bordando, comparte con sus hijos y nietos este “sentimiento de su cosmos” en memoria de sus ancestros.

Cada pieza lleva el sello distintivo de la comunidad: flores.

Algunos de sus hijos prácticamente perdieron todo el ciclo, estudiando en la escuela “Melchor Ocampo”, en Zinacantán.

El cierre de algunas instituciones fue por indicaciones preventivas, pero esta acción también trajo consecuencias graves para varios niños de la montaña.

“Se han olvidado de lo poco que han aprendido y aquí no tenemos las condiciones económicas para darles tecnología y que sigan desarrollando sus conocimientos.

Así que ahora están de lleno trabajando en los textiles, pero la situación empeora porque no han llegado turistas al municipio y muchos artesanos dependemos de sus compras”, comenta la también llamada Nichimeti’k.