Corrección política, ambiente para régimen autoritario
El artista chino Ai Weiwei. Cortesía

Durante su estancia en prisión el artista y activista chino Ai Weiwei decidió que debía escribir un libro sobre el viaje de su vida. En una entrevista para el programa Firing Line with Margaret Hoover, del canal público estadounidense PBS, el artista habló sobre su autobiografía “1000 Years of Joys and Sorrows”, su relación con China, pero sobre todo, habló de prácticas occidentales que podrían llevar al autoritarismo.

Ai Weiwei declaró que, pese a sus posturas, no considera a Donald Trump como un autoritario, porque para ser así, necesitaría un sistema que lo apoyara: “No puedes ser autoritario por ti mismo”, explicó. Sin embargo, el artista también arquitecto y cineasta aseguró que Estados Unidos «ya está en un estado autoritario, pero no lo saben”, debido a que en el país se está creando una condición que fácilmente permitiría la instauración de un régimen autoritario.

“Muchas de las cosas que están pasando hoy en Estados Unidos podrían compararse con la Revolución Cultural de China (…). Como la gente tratando de unificarse en una clase de corrección política. Eso es muy peligroso. ¿Quieres que profundice más?”, dijo el artista a la entrevistadora. Ai Weiwei explica que con la tecnología de hoy en día, se obtiene más información de la que el humano puede comprender y la obtención de esa información no equivale a un aumento de conocimiento porque las personas no actúan.

“Ustedes piensan que son purificados por ciertas ideas con las que están de acuerdo. Eso es poner en peligro a la sociedad, de llevarla a una división extrema”. El artista explicó que la falta de visión de EU para examinar sus fracasos (como el trato a los refugiados, el cambio climático y la guerra en Afganistán) y su propia moral es una señal de la debilidad del país occidental que lo pone en desventaja frente a China.

Ai Weiwei sobre volver a China y su esperanza

En la entrevista con PBS, Ai Weiwei recordó los tiempos en los que vivió en la ciudad de Nueva York, la cual definió como “loca” y “muy física”. El artista contemporáneo estudió en la “Art Students League” y desde ahí, él vio a través de la televisión las noticias sobre la Matanza de Tiananmen en 1989, hecho histórico que lo obligó a regresar a China.

“Cuando dejé China en 1981 me prometí que jamás volvería, no vería atrás. Pero en 1989, muchos estudiantes y muchos líderes de estudiantes que conozco, conocí, organizaron una protesta pacífica el 4 de junio y fue intervenida por el ejército. Así que eso llamó mi atención hacia China nuevamente. También quería estar con mi padre, antes de que muriera”, explicó el artista contemporáneo.

Ai Weiwei ha afirmado que los jóvenes chinos hoy ignoran que la Masacre de Tiananmen haya sucedido porque el gobierno de China es “sofisticado” en cuanto al manejo de la propaganda, incluso en la era del Internet, asegura el activista. “Al inicio, creí que el Internet liberaría a China, porque era la primera oportunidad para individuos como yo pudiéramos alzar la voz. Pero, pronto, el gobierno de China aprendió más rápido que nadie cómo controlar el Internet. Contrataron probablemente a millones de policías del Internet solo para observar cada oración. Así que cada movimiento, cada acción en Internet será registrada y calculada”, detalló Ai.

Con respecto al sufrimiento, sentimiento y temática que caracteriza a su obra, Ai Weiwei explica que esta sensación es necesaria y que sin ésta, él “no estaría aquí”: “El sufrimiento es una condición extrema que la sociedad puede poner sobre un individuo. Y luego uno debe de entender por qué o cómo funciona”. Con respecto a China, Ai Weiwei señala que la censura ha cobrado mayor fuerza y que varios de sus amigos artistas están en prisión. Sin embargo, aseguró que su exilio no será permanente porque “su vida sería muy corta como para algo permanente”. “Tengo esperanza, pero no diría que por el futuro de China. China está cambiando. Nadie podría decir que nos espera en el futuro”, dijo el también arquitecto, quien aseguró que su país natal monitorea cada palabra que dice.