La pandemia ha puesto en jaque la experiencia de colectivos culturales y espacios de autogestión, al tiempo que ha abierto nuevas relaciones, fusiones, intercambios, experimentos.

En 2020 se integraron dos espacios, la Quiñonera, que tiene más de tres décadas de vida, y Obrera Centro, proyecto más joven que ha derivado a su vez en espacios interdisciplinarios como la Herrateca.

El año pasado cuando anunciaron la creación de Quiñobrera (@quinobrera en Instagram), explicaron que el nuevo proyecto buscaba potenciar la esencia de cada proyecto “para compartir y construir espacios amplios, plurales, accesibles para las expresiones artísticas independientes y el aprendizaje colectivo, donde la multiplicidad de voces sea un objetivo medular”.

Así, la Quiñobrera es sede de la Herrateca que, a la vez, cuenta con una Biblioteca Popular de Herramienta; acoge además a Codeco —Colectivo de Comunidades— que propone un programa de Residencias para Proyectos independientes y que fue fundado con Tamara Ibarra; también alberga Yei, que tiene un archivo de publicaciones de espacios Independientes.

Por las circunstancias de la pandemia, el programa de Quiñobrera ha sido paulatino, precisa Mauro Giaconi, fundador con otros creadores y artistas de Obrera Centro. “Hemos estado muy activos hacia adentro. Están funcionando ahí los espacios que había antes, cada uno conserva su autonomía, programación, estrategias”, indicó.

Antecedentes

La Quiñonera es un espacio que a finales de los años 80 fundaron Néstor y su hermano Héctor, con Rubén Bautista. Es un referente en la historia de los espacios alternativos y culturales en México. Su sede es muy reconocida, en La Candelaria, Santa Cruz 111, en Coyoacán, donde ahora se encuera la Quiñobrera. Por su parte, Obrera Centro estaba en el centro de la ciudad. Fue fundado por Giaconi y Marcos Castro (y otros) hace seis años y dista de ser un centro cultural tradicional; alrededor suyo se abrieron proyectos como la Herrateca.

Del trabajo en Quiñobrera, Mauro Giaconi cuenta: “Empezamos a transformar un poco las características del espacio, hay un generoso jardín; tenemos un gallinero, trabajamos con la cultura de abejas; es pensar cómo, desde nuestro lugar, podemos generar dinámicas respecto a la alimentación, algo que nos interesaba desde Obrera Centro”.

Otro de los proyectos que la Quiñobrera ha activado es con Codeco, para residencias y proyectos colectivos; los proyectos que acaban de ser seleccionados por convocatoria abierta son El Costal y Sin Miedo, y por invitación estarán Fiebre Ediciones y Panósmico. Otra de las acciones ha sido impulsar el dibujo. Con un grupo de estudio, a mitad de año pasado lanzaron tres publicaciones.