Chile, Colombia, Perú y Ecuador crearon un bloque político para combatir la pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR) frente a sus costas, y en aguas de su jurisdicción, de centenares de barcos de “pabellón extranjero”-en su mayoría de China- que desde julio pasado arribaron al área del Océano Pacífico en América del Sur, en una presunta operación de piratería marítima y de sobrepesca.

En una declaración conjunta, los cuatro gobiernos expresaron “preocupación por la presencia recurrente de flotas de embarcaciones pesqueras de pabellón extranjero, que se encuentran realizando actividades en las áreas de alta mar adyacentes a las zonas marinas” de esos países.

Las faenas pondrían en “riesgo la conservación y uso sustentable de los recursos hidrobiológicos del medio marino más allá de sus aguas jurisdiccionales”, alertaron, al proclamar que actuarán “en conjunto” para “prevenir, desalentar y enfrentar” la pesca INDNR.

El Pacífico oriental, fuera del límite soberano de las naciones ribereñas, se convirtió desde la segunda mitad del siglo XX en santuario de la pesca pirata de flotas de China, Japón y de otros países de Asia, así como de EUA y de Europa.

“En el mar persiste la edad de piedra, la de los recolectores”, finalizó el científico Freddy Pacheco.