Migración-fronteras: la peor política exterior

Si a alguien le quedaba duda de que México sería nuevamente utilizado en la campaña electoral del presidente Trump para su reelección, la respuesta se dio en las tres concentraciones de precampaña de los últimos días. Se refirió como un logro propio a las políticas aceptadas e implementadas por el gobierno de México para frenar la migración hacia EU en nuestras fronteras norte y sur. Afirmó: “Con todo respeto, México está pagando el muro”, al tiempo que reiteró la amistad que lo une al presidente López Obrador… “que está haciendo un trabajo fantástico”. Sus seguidores lo aplaudieron. Pero fue más allá al afirmar que “México está pagando el Muro, pronto averiguarán cómo”. Se refirió a la contención de la migración en las fronteras norte y sur de México por parte de la Guardia Nacional, a la expulsión o retorno a territorio nacional de los migrantes y al otro muro que representa la contención de la migración en nuestra frontera sur, para que no transiten a través de México hacia Estados Unidos.

En días pasados, la prensa mexicana manifestó un rechazo generalizado a la violencia desatada en días recientes contra hondureños que pretendían cruzar el Suchiate, con un desigual enfrentamiento entre piedras de migrantes y gases lacrimógenos y toletazos por parte de la GN; golpes y jaloneos que involucraron incluso a mujeres y menores. Hay 27 mil elementos de la GN para contener la migración desde Honduras, Guatemala y El Salvador. ¿Dónde quedó la política migratoria de México que dio acogida a los españoles en los años 30, a los guatemaltecos en los 80, a perseguidos políticos…? Circularon las imágenes de la brutalidad contra los migrantes en el río Suchiate.

Días después en la Plenaria del Congreso, el diputado Porfirio Muñoz Ledo, pidió la palabra para intervenir y mostrar los videos de la violencia en el Suchiate, pero sorprendente y vergonzosamente la fracción de Morena votó en contra de darle la palabra. Se negaron a informarse y a discutir el tema, punto. El hecho es que la GN asume tareas similares a las de la Border Patrol en territorio mexicano. Posteriormente vino la negativa del permiso a las organizaciones promigrantes para permitir el monitoreo de las estaciones migratorias.

En la frontera sur hay una evidente incapacidad de atender las necesidades de los migrantes varados que viven en condiciones por demás deplorables en las estaciones migratorias. Hay una evidente incapacidad de atender a los migrantes en condiciones mínimas de salubridad y respeto a los derechos humano: priva el hacinamiento, la mala alimentación, la falta de higiene. No habrá paso hacia México para quienes decidan transitar hacia Estados Unidos. Las dos opciones que se les plantean a los migrantes son: la oferta de permiso y trabajo para permanecer en México, es decir, el refugio en condiciones frágiles cuando la Comar tiene insuficiente presupuesto, o bien ser deportados a sus países de origen. Para las organizaciones promigrantes, se les ha prohibido visitar las estaciones migratorias para monitorear cómo se encuentran los migrantes, sin definición de temporalidad. Priva la incertidumbre, así como la preocupación de parte de Naciones Unidas. Vergonzoso e insostenible lo que sucede en la frontera con Guatemala: violencia por un lado y por otro, incapacidad de atender necesidades elementales de los migrantes. Una luz en la sombra, la oferta de permiso y trabajo para permanecer en México.

Lo que acontece en nuestra frontera norte por imposición de EU y aceptado por México, tras la amenaza de impuestos a nuestras exportaciones, es el retorno a territorio nacional de los solicitantes de asilo en EU con el programa de la Casa Blanca “Permanezca en México”. Han sido regresados a territorio nacional de la frontera norte 62 mil centroamericanos, de ellos sólo 111 han recibido asilo en EU. El resto permanece a lo largo de la frontera, en condiciones deplorables.

En materia migratoria, sin duda, la política exterior de México muestra grandes cambios. Ya no somos el país que acoge a migrantes que temen la violencia que amenaza sus vidas, o la pobreza insostenible para sus familias. La Comar de los años ochenta que acogió a 20 mil guatemaltecos para salvar sus vidas, hoy no tiene recursos suficientes.

¿Entramos en un callejón sin salida? Trump cambió la política exterior de México en materia migratoria y, profundiza, ahora dice que el muro será pagado por México. Plantea imponer impuestos a las remesas. La situación en nuestras dos fronteras es explosiva e insostenible, la violencia es una pésima opción. El hacinamiento puede producir enfermedades y contagios, ¿pandemia?; viola los derechos humanos de los migrantes. México muestra hoy la peor política migratoria de nuestra historia.