Este martes 1 de julio, el Senado de Estados Unidos aprobó el plan fiscal impulsado por el presidente Donald Trump, bautizado por él mismo como "el gran y hermoso proyecto de ley". Tras 22 horas de debate y 45 votaciones consecutivas, se avanzó en un paquete legislativo que incluye la reducción de impuestos, mayores restricciones al gasto público, aumentos en defensa y migración, y un nuevo impuesto del 1% a las remesas enviadas al extranjero. La propuesta original contemplaba un gravamen del 5%, luego rebajado al 3.5%, antes de fijarse en el 1% aprobado por el Senado.
Aunque el proyecto pasó con el respaldo republicano, enfrenta resistencia tanto de demócratas como de sectores conservadores dentro del mismo partido, preocupados por su impacto en la deuda nacional. De acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el plan añadiría 3.3 billones de dólares a la deuda pública en los próximos diez años, cifra superior a la estimada en la versión anterior aprobada por la Cámara Baja. El proyecto ahora regresa a esa cámara para su revisión y eventual aprobación final.