38 años renovando el calzado de los tuxtlecos

38 años renovando el calzado de los tuxtlecos

Alejandro Mundo es un zapatero oriundo de Chiapa de Corzo, pero ha vivido desde los 10 años en Tuxtla Gutiérrez, por lo que lleva por lo menos 38 años renovando el calzado de los capitalinos.

En su actual local denominado “Los Hermanos”, ubicado en la 2ª Oriente y 4ª Norte, contó que a los 12 años comenzó haciendo huaraches, ya que la fuerza no le daba para cortar el hule (era muy grueso) y realizar las reparaciones o cambios de suelas; durante un buen tiempo entregó muchos pares a clientes que venían sobre todo de San Cristóbal de Las Casas.

Tiempo después se internó en la elaboración de sandalias pero, ante las bajas ventas y la introducción de ese tipo de calzado proveniente de Yucatán, que estaba barato y era de plástico, decidió cambiar el rumbo e incursionar de lleno en la renovación de calzado a los 34 años de edad.

“Fue por ahí del 15 de enero de 1982, cuando empecé en mi local de la 3ª Oriente y 2ª Norte. Acababa de pasar la erupción del Chichonal”, evocó el experimentado zapatero mientras cosía una botas.

Y aunque comenta que le costó trabajo encontrar clientela, ahora le va muy bien gracias al buen trabajo que entrega dentro del cambio de suelas, tacones, costuras y pintura de zapatos, hasta composturas de mochilas y bolsas de dama.

El zapatero de 72 años se jactó de que sus costuras aguantan mucho con su hilo especial que utiliza. “Una vez aposté 100 pesos con uno que decía que tenía mucha fuerza, a que no se rompía, y le gané, es que es encerado”, enfatizó.

En medio del encuentro, el zapatero preguntó: “¿De qué medio viene usted?” Al saber que era entrevistado para los lectores de Cuarto Poder, recordó que conoció una vez al hijo de don Conrado de la Cruz, a Conrado hijo.

Dentro de la plática salió a relucir, entre risas, que también lleva 38 años “sintiendo el olor de los pies”.

De su vida personal habló muy poco pero reveló que es el quinto de nueve hermanos y actualmente vive con su esposa en la colonia Reforma, sobre la calzada al Sumidero; ya que todos sus hijos están casados: “Vivo con ella como cuando empezamos”.

El renovador originario de Chiapa de Corzo, que vive desde 1958 en la capital de Chiapas, tiene familia en la colonial ciudad y de vez en cuando llega a visitar a su hermana, la única que le queda, ya que fueron cinco hombres y cuatro mujeres.

Con relación a cómo le fue con la pandemia, externó que fue una temporada muy difícil, pues dejó de trabajar cuatro meses, desde marzo prácticamente, ya que “se encerró la gente”; y de no ser por sus ahorros no sabe cómo hubiera subsistido, sin embargo, con la entrada de la nueva normalidad “todo va agarrando su rumbo”, y sigue renovando y poniendo horma al calzado de la gente.