Decretada el 12 de enero de 1978 como reserva natural mediante una orden presidencial del entonces Ejecutivo federal José López Portillo, la biósfera de los Montes Azules ha mantenido su polígono original durante 40 años, originando que esté conservada la mayor proporción de vegetación integrada con flora y fauna, en un 70% de masa forestal.
Enclavada dentro de la Selva Lacandona, compartida entre los municipios de Ocosingo, Las Margaritas y Maravilla Tenejapa, Montes Azules ha contado desde su decreto con 331 mil 200 hectáreas donde alberga por lo menos cuatro diferentes tipos de cuerpos de agua: lagunas costeras, esteros, lagos de agua dulce y ríos.
“Montes Azules tiene un decreto como área natural protegida que le permite tener políticas de conservación, ayudando al mantenimiento de la diversidad que se encuentra ahí, y la Selva Lacandona en general es una región donde habitan comunidades que realizan actividades productivas y no están bajo la categoría de protección”, detalló el encargado de las Áreas Naturales Protegidas en la Selva Lacandona de la Conanp, Sergio Montes Quintero.
En ese sentido dijo que no basta con haber trabajado durante cuatro décadas en la conservación, ya que estas actividades siempre deben de continuar mediante la optimización de métodos, pero definitivamente el manejo del área debe mantenerse.
A lo largo de 40 años dentro de las 331 mil hectáreas se estima la presencia de unas ocho comunidades con un total de 19 mil 921 personas, de las cuales 16 mil 204 de ellas son de población indígena, principalmente de la cultura tseltal, además de 34 comunidades en la zona de influencia de lacandones.
“También se realizan proyectos productivos con las comunidades en la zona de influencia (Selva Lacandona) y dentro de Montes Azules para que puedan modificar sus sistemas de producción, como es con el café, bajo sombra, ganadería, sistemas silvopastoriles, turismo comunitario, cacao orgánico y milpa”, abundó.
De lo anterior, los resultados más claros han sido los centros turísticos de Las Guacamayas, Escudo Jaguar y Las Nubes, proyectos consolidados y reconocidos a nivel internacional, además de proyectos innovados de ganadería en la zona de Palestina y Frontera, como exportación de café orgánico.
Vicisitudes
A pesar de los trabajos de conservación, manejo comunitario y proyectos de producción, Montes Azules ha padecido diversos ilícitos, invasiones y extracción de fauna principalmente, los cuales existen en menor medida y son atendidos mediante programas.
“Las invasiones a la área protegida no son permanentes, pero sí constantes; han existido estrategias que han resuelto este problema de ocupación ilegal. Actualmente tenemos 13 grupos establecidos ilegalmente con los cuales se está atendiendo. Tanto sólo el año pasado se logró la desocupación de dos grupos”, puntualizó.
En cuanto a la pesca y cacería al interior no son ilícitas, ya que se trata del autoconsumo para quienes habitan ahí, atendidas a través de un programa constante de vigilancia que no busca erradicar, pero si controlar esta situación.
Actualmente la extracción de fauna silvestre se ha acentuado sobre las guacamayas rojas, debido a la belleza de su plumaje como al precio dentro del mercado negro; incluso se ha vuelto un problema más grave que la conservación del jaguar.
“Sí hay extracción de fauna, quizás el problema no sea tanto el jaguar sino la guacamaya roja, muy amenazada. Un ejemplar tiene un valor muy alto en el mercado como mascota, principalmente en la rivera de Lacantum; ahorita la población de la guacamaya es muy baja”, enfatizó.
Agregó, que se está trabajando fuertemente en la protección del nido para conservar los huevos y posteriormente a las crías. Sobre esta problemática también las comunidades inmersas en la zona coadyuvan de manera importante en la vigilancia y monitoreo.












