La falta de una planeación urbana y la incongruencia de los programas de inversión en la estructura de Tuxtla Gutiérrez, derivan en diversas problemáticas que actualmente atraviesa la ciudad, en este contexto, la arborización, plantación y desarrollo de áreas verdes, también son un claro ejemplo de tales deficiencias.
“La introducción de árboles o plantas foráneos a la región ha sido una de las causas que han generado la fractura del pavimento en la ciudad, donde cerca del 50% de la flora es ajena a la capital”, indicó el director de Proyectos Ambientales y Movilidad Urbana de la Secretaría de Medio Ambiente Municipal, Adolfo Alejandro Sarmiento Zenteno.
A lo anterior, los árboles de benjamina, laureles y primavera son las especies que pueden apreciarse con mayor regularidad en las calles y avenidas de la capital, no obstante son también las variedades que mayor daño causan a todo tipo de pavimento, de acuerdo a la forma horizontal en que sus raíces crecen y logran extenderse.
“En los años ochenta, arboles como los de benjamina y laureles, de origen africano, fueron introducidos en la capital en grandes cantidades, estas especies tienen un modo de crecimiento masivo que les permite tirar mucha raíz y tener la capacidad se suministrar su reserva de agua pero también hacer pedazos cualquier infraestructura”, explicó.
En tanto, como una respuesta gradual a tales daños, la presente administración municipal inició un proyecto de donación de árboles, el cual esta enfocado a la ciudadanía y donde los mismos podrán ser acreedores de forma gratuita a distintas especies de plantas, coadyuvando así a la mejora de la flora en la ciudad.
“Uno de los problemas de Tuxtla Gutiérrez es que ya no hay espacios disponibles para plantar nuevos árboles, por lo que los mayores espacios disponibles son privados, a lo que hasta el momento hemos donado 80 mil árboles de distintas especies”.
Destaca que entre los árboles donados se encuentran las especies de níspero, jacarandás, guayabas, aguacate, tamarindos y orquídea japonesa.
Finalmente, la vegetación predominante en la capital es la selva baja caducifolia, también conocida como bosque seco, un ecosistema de semidenso o densa vegetación arbolada, lo que permite que los árboles tengan una altura aproximada de ocho a 15 metros, ultimó Sarmiento Zenteno.












