Se cumplió el 35 aniversario de la primera erupción del volcán Chichonal, sucedida el domingo 28 de marzo de 1982. Se trató de la intempestiva fuerza de uno de los volcanes más jóvenes de México, del cual se estima dejó un saldo de aproximadamente 2 mil personas fallecidas y más de 20 mil hectáreas destruidas.
Días antes de la primera erupción, los pobladores de los municipios que lo albergan, Chapultenango y Francisco León, se percataron de constantes sismos de corta duración y ruidos extraños emanados del cerro más alto de la zona; algunos testimonios narran que desde noviembre de 1981 la tierra había temblado.
Antes de su erupción medía aproximadamente mil 200 metros de altura, siendo investigado primeramente por Federico Mulleriend, un geólogo alemán en 1923. Después de sus erupciones el volcán quedó con una altura de 1060 metros.
Durante todas sus erupciones el volcán arrojó cenizas, gases (principalmente ácido sulfúrico) y materiales piroclásticos, elementos naturales considerados por los vulcanólogos más peligrosos que otros materiales, como la lava.
Los últimos minutos de ese 28 de marzo y los primeros del 29 fueron los más trágicos, cientos de familias habían quedado a merced del sinfín de material pétreo ardiente que descendió sobre sus precarias casas, muchas de ellas aún dormían.
La primera emanación alcanzó un perímetro de aproximadamente 100 kilómetros; la ceniza volcánica llegaría a los estados de Tabasco, Campeche, Veracruz, Oaxaca, Ciudad de México y Puebla; Tuxtla Gutiérrez no sería la excepción. Quienes recuerdan aquella fecha comentaran que el cielo de la capital era oscuro, nublado y triste, los días siempre eran noches.
Las comunidades vecinas del Chichonal fueron las más afectadas: Francisco León, El Naranjo, Volcán, Trinidad, San Antonio, San Isidro Clanchichal, Agua Tibia y San Juan Bosco, Volcán Chichonal, Esquipulas Guayabal, San Pedro Yaspac, Carmen Tonapac y Vicente Guerrero.
Algunos pobladores de Chapultenango y Francisco León afirman que la densidad total de la ceniza fue de cuatro metros del altura. En otros municipios, como la capital chiapaneca, se estimó fue de 30 centímetros y en poblados intermedios entre Tuxtla y la zona del desastre hasta un metro del altura.
Siguiente erupciones
La actividad volcánica no habría finalizado ese domingo 28 de marzo. Una segunda erupción (el sábado 3 de abril) sacudiría nuevamente la zona ya afectada, para devastarla. Se estima que esta ocasión fue más fuerte que la primera, donde se vivió una actividad eléctrica, avalancha de gases y expulsión de material ardiente.
Según algunas notas periodísticas de aquel entonces, uno de los errores del Gobierno del Estado, presidido por Juan Sabines Gutiérrez, fue no haber evacuado a la totalidad de los habitantes de las comunidades aledañas al Chichonal desde el 28 de marzo.
Incluso también señalan que se realizó una política de retorno de algunas familias, ya que el volcán supuestamente no tendría una segunda erupción después del 28 de marzo, hipótesis respaldada por el vulcanólogo Federico Moosser, quien fallecería en la segunda erupción.
Sin embargo, se viviría un tercer estallido la madrugada del 4 abril, a las 5:22 horas, el cual duró alrededor de 45 minutos y terminaría por bloquear el cause del río Magdalena para crear un pequeño lago en días posteriores.
Hasta el momento no se tiene el número exacto de personas fallecidas, ya que muchos de los cadáveres fueron incinerados, pero las familias zoques aseguran que no bajan de dos mil.
En cuanto al número de desplazados se habla de aproximadamente 22 mil personas, distribuidos en unos siete municipios a la redonda. Actualmente se encuentran pequeñas comunidades a unos 10 kilómetros del Chichonal, dentro del municipio de Chapultenango.
Muchos de ellos se emplean como trabajadores del campo y como guías para excursiones de los diferentes grupos de turistas que arriban al lugar, para conocer al volcán que arrojó sus cenizas hasta Hawai, Japón e India.











