Para Chiapas, el tema de la actividad volcánica resulta primordial, toda vez que en el estado los dos grandes colosos como son el Chichonal y el Tacaná siguen activos.
Este jueves se cumplió 38 años de que el volcán Chichonal hiciera erupción un ocho de marzo de 1982. Fue en la madruga cuando el coloso mostró su fuerza donde la lava, cenizas y piedras sembraron el terror en las comunidades cercanas al volcán, El saldo fue de alrededor de dos mil muertos y más de 20 mil desplazados.
La madrugada del 29 de marzo, la lluvia de ceniza continuaba en municipios como Pichucalco, San Cristóbal, Tuxtla Gutiérrez y algunos de Tabasco, Veracruz, Campeche y Oaxaca.
Se estima que los flujos piroplásticos arrojados por el volcán alcanzaron temperaturas oscilantes a los 750 grados centígrados, que descendieron a 150 kilómetros por hora.
La lluvia de cenizas paró hasta el tres de abril del mismo año. En las ciudades de San Cristóbal y Tuxtla, se registró un aproximado de dos centímetros de espesor de cenizas en el suelo.
Ese mismo día el Chichonal volvió a hacer erupción, aproximadamente a las 19:35 horas, después de una serie de temblores, casi 30 cada hora. El cinco del citado mes, el volcán realizó un tercer estallido, alrededor de las 5:00 horas.
Con tres explosiones, el municipio de Francisco León quedó prácticamente desaparecido, al igual que Chapultenango, que estaba sumergido en un mar de cenizas, lodo y demás objetos geológicos.
Hoy en día tanto el Chichonal como el Tacaná siguen activos y por ello, el monitoreo que ambos volcanes tienen. En el caso del Chichonal, esta vigilancia se realiza por medio del muestreo periódico de sus fuentes termales y que permiten conocer la actividad que tiene en su interior el coloso.
A través de las ocho estaciones, permiten detectar puntos claves epicentrales donde pudiese estar acumulándose energía, en ambos volcanes.












