A ciegas e indefensos

"Es difícil que la desconfianza en las autoridades alcance un grado mayor. Empero, no hay que ser ilusos; como decía Churchill, ""en política, siempre puede haber una situación peor"". Pero habría que preguntar si la situación era distinta antes de la alarma general sobre la delincuencia organizada. La respuesta parece ser no demasiado, aunque es evidente que las percepciones de la gravedad del problema han puesto en jaque a las autoridades, sin que acusen recibo.

Nos hemos internado en un círculo vicioso en el que el gobierno, los gobiernos, no asumen la responsabilidad de explicar sensatamente lo que pasa en materia de seguridad. Tenemos derecho a saber lo que no saben o no dicen las autoridades.

Hay una relación directa entre esta irresponsabilidad y el diagnóstico sobre el problema. zEs que el secuestro y la extorsión han aumentado a resultas de la acción contra el narcotráfico? zSe trata de la revancha de las bandas o sus sicarios afectados, que cambian de giro al ser marginados del tráfico de drogas? Si la respuesta fuese positiva, estamos ante los efectos negativos de una política mal calculada que, al afectar al narco, acarreó las peores consecuencias a la sociedad.

También podemos suponer que si este fuese el caso, las autoridades tendrían que responsabilizarse de darlo a conocer y tomar las medidas para contrarrestarlo. Pero no sabemos lo primero ni ocurre lo segundo, simplemente porque hasta donde se nos ha informado no hay un diagnóstico preciso de la situación. zLo tendrán los servicios de inteligencia? Las 75 medidas contra el crimen acordadas por el Consejo de Seguridad zresponden a un diagnóstico o al menos derivan de información confiable?

No lo sabemos.

De las autoridades reunidas en Palacio Nacional el jueves 21, cuáles son responsables del fomento a la impunidad. Un par de connotados líderes sindicales ahí presentes lo son a juicio de cualquiera; lo mismo que varios gobernadores. No puede presumirse que todos sean irresponsables y corruptos, pero algunos lo son. El problema es cuántos y cuáles.

Tampoco nos han informado.

Los análisis sociológicos y periodísticos sobre la corrupción y la impunidad en México dejan claro que las estructuras gubernamentales, desde las policías hasta muy altos niveles, están involucradas. De nuevo, zcuántos, quiénes, cuáles?

No se nos ha informado.

A la ineptitud gubernamental frente a la inseguridad la precede un manto de ignorancia o complicidad. Si no se nos informa, podemos dar por bueno que así es, es legítimo.

Cuando el desempeno de un gobierno va por delante de sus obligaciones básicas esta sospecha es irrelevante. Pero a la inversa se torna decisiva.

Si no pueden, antes de que se vayan por lo menos digan si no pueden con el crimen o ni siquiera saben cómo, dónde y con quiénes opera. No nos dejen a ciegas.

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