A cinco años de la noche trágica del 7S

A cinco años de la noche trágica del 7S

El 7 de septiembre de 2017 se ha convertido en una de las fechas más trágicas de las que se recuerden en Chiapas, por lo menos en los años recientes, debido a que un terremoto a medianoche sacudió al estado, dejando daños económicos y sociales que aún son visibles.

Las calles de los pueblos más afectados lucieron prácticamente abandonadas, hasta que se implementó el plan de reconstrucción. El movimiento telúrico de 8.2 de magnitud, provocó que miles de hogares se derrumbaran y con ello también se vino abajo el esfuerzo de las familias que construyeron un patrimonio.

Más de 90 municipios de Chiapas sintieron la fuerza de la naturaleza y hasta ahora no existe tecnología alguna que permita anticipar en qué momento temblará. Más de 46 mil 500 casas presentaron, en mayor o menor medida, daños superficiales y en otros casos fueron estructurales, es decir, quedaron inservibles.

¿Qué pasó esa noche?

En principio, solo se sabía que era un terremoto, pero no había más datos. En la parte social todo fue lamento y lágrimas por un acontecimiento que arrebató la vida de unas 16 personas.

Fue el Servicio Sismológico Nacional (SSN), que en un reporte especial detalló que este evento se presentó a 133 kilómetros al suroeste de Pijijiapan y ocurrió a las 11 de la noche con 49 minutos y 17 segundos. Después vino otra sacudida que incrementó el pánico social.

Aunque lo ocurrido aquel 7 de septiembre de 2017 generó un gran impacto económico, la historia también nos recuerda una serie de temblores que se presentó hace algunas décadas. El mismo Sismológico Nacional recordó que recién empezado el siglo XX, hubo tres movimientos telúricos con magnitudes arriba de siete, mismos que se confirmaron en las costas de la entidad y Guatemala. Estos tres ocurrieron en abril de 1902, en septiembre de ese mismo año, y en enero de 1903.

Afectaciones en todos los rubros

Los daños en materia de infraestructura por el evento de hace cinco años se extendieron a más de tres mil espacios educativos, 119 espacios catalogados como monumentos históricos y hasta una veintena de edificios del sector salud.

La presidenta del Consejo Climático del Estado de Chiapas, Silvia Ramos Hernández, explicó que se trató de un acontecimiento que no solo generó zozobra entre la población por los daños presentados, sino que para la comunidad científica fue un detonante para abrir nuevos estudios sobre la ruptura que dejó el terremoto.

En la parte institucional, dijo, también se presentaron trabajos coordinados para acentuar la vigilancia en la parte de los sismos, sobre todo para Oaxaca que fue un estado que también sintió el fuerte impacto. Consideró que después de un lustro, la sociedad —una vez que pasa el impacto mayor de un fenómeno— suele relajar las medidas preventivas, por lo que deben existir más acciones desde la parte educativa y de las mismas autoridades para tener presente los riesgos que pueden generar los temblores.

Desinformación en nada ayuda

Aunque la actividad sísmica representa uno de los riesgos más importantes dentro de la sociedad chiapaneca, la investigadora remarcó que septiembre no es el mes que reporte la mayor cantidad de temblores o que sea un factor determinante para que se presente otro evento importante. De hecho, remarcó que el contexto muestra que otros temblores de magnitudes importantes se han confirmado en otras fechas.

Hace unos cinco años, indicó, diseñaron un Plan de Riesgo Sísmico en el que se incluyen algunos temas educativos que podrían retomar algunos docentes en sus actividades escolares diarias. Lo que actualmente ha observa do como investigadora es que en algunas áreas (desde primaria hasta secundaria) ya se están retomando algunos datos respecto a los temblores, en específico las causas y las medidas preventivas.

“No hay una razón científica que se diga que septiembre es el mes de los sismos. Claro, tenemos en cuenta que el terremoto de la Ciudad de México ocurrió en septiembre también, y luego el de Chiapas. Sin embargo, estadísticamente, la distribución de terremotos fuertes en el mundo está distribuida en los diferentes meses”, remarcó la investigadora.