"Quienes se hallan tras el alegato de Oaxaca sobre el diferendo en el noroeste de Chiapas, argumentan una modificación de los límites territoriales por la cual el Gobierno de Chiapas según ellos se adjudicó alrededor de 160 mil hectáreas de la zona oriente de los Chimalapas (Jícara de Oro).
En el Boletín No. 410/11 de la Secretaría de Gobernación, fechado en Ciudad de México el 8 de noviembre de 2011, a propósito de una reunión entre representantes de ambas entidades y el entonces titular, José Francisco Blake Mora (qpd), se consigna que el meollo del asunto era ""atender el conflicto social que por causas de disputas agrarias y de aprovechamiento forestal"" sostienen comunidades chiapanecas y oaxaqueñas en la zona ubicada en los límites de ambas entidades federativas.
En algo que parece un pedido a la carta, ahora el Gobierno de Oaxaca pretende echar mano del concepto ""límites territoriales"" con el que continuará su controversia ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Es el caso que el estado vecino argumenta que las 160 mil hectáreas que pretende apropiarse en menoscabo de Chiapas -pese a que cuentan con el reconocimiento del Instituto Nacional de Estadística y Geografía como territorio chiapaneco-, forman parte del Decreto Presidencial expedido en 1967 por el entonces presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz, quien adjudicó y tituló 594 mil hectáreas de tierras comunales a San Miguel y Santa María Chimalapas.
De ese total, al parecer, correspondieron 134 mil para San Miguel Chimalapa y 460 mil hectáreas a Santa María Chimalapa. Después de la Resolución Presidencial esas multicitadas 160 mil hectáreas han estado en litigio entre indígenas zoques de los Chimalapas y ejidatarios indígenas chiapanecos, en lo que antes era el municipio de Cintalapa de Figueroa, Chiapas, ahora Belisario Domínguez, nueva municipalidad avalada recientemente por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Es así como nuestros vecinos han estado llegado al centro del país una vez con un argumento, y luego, a la carta, con otro, con tal de lograr su propósito de apropiarse de algo que no les pertenció en el pasado y que no les ha pertenecido nunca, así esgriman los títulos virreinales otorgados por la Corona Española en 1687 ratificados según en 1850 por el Gobierno Independiente de México, pues aquí el quid es cómo se determinarán esas colindancias.
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