"Tal es la frase espanola que describe mejor la actitud tomada por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, cada vez que alguien cuestiona la administración del presidente Felipe Calderón. Esta expresión se usa cuando una persona no está dispuesta a dejar pasar un solo tren ni un solo asunto sin responder.
Lo mismo defiende el secretario a la Iglesia católica por promover el voto -y el veto a los partidos con plataforma progresista- que refuta a la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso del desaparecido Rosendo Radilla, o responde y reta a la organización criminal La Familia con la hoy célebre frase ""los estamos esperando"".
Pareciera que en el gabinete presidencial no hay otro con más ánimo de defender a su jefe de las críticas o los ataques que recibe. Así, el encargado de construir y concertar la política funge al mismo tiempo como primera espada.
Por la difícil relación entre los poderes, la pluralidad política y la tensión -incluso polarización- del contexto actual, el secretario de Gobernación habría de estar dedicado a construir acuerdos, acercar posiciones y tender puentes. Imposible cumplir con esta tarea si al mismo tiempo tiene la encomienda de salir ""a por todas"".
En el extremo de esta actitud, Gómez Mont desempenó el papel de líder del PAN cuando respondió a las críticas por la designación de un candidato único, César Nava, a la dirigencia de ese partido.
Quizá el problema radica en que la Presidencia carece desde el inicio de este sexenio de un vocero. Ahora se extrana a alguien que de vez en cuando salga a explicar ""lo que el Presidente quiso decir"". Sería ese vocero quien habría de responder a los ataques, no el secretario de Gobernación, que bien haría en dedicarse por completo a la concertación y no a la confrontación política.
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