A sus 80 años, bolero y poeta urbano

Bajo la sombra de un árbol de laurel, coloca su silla de bolear en espera de los clientes. Ezequiel Gómez / CP
Bajo la sombra de un árbol de laurel, coloca su silla de bolear en espera de los clientes. Ezequiel Gómez / CP

“Una boleada joven”, exclama Abenamar Colmenares Gómez, un bolero que a sus 80 años, continua dando brillo a los zapatos de capitalinos en el parque central de Tuxtla Gutiérrez.

Abenamar acompañado de sus instrumentos de trabajo; una caja de bolear y una silla mientras espera a un cliente, recuerda que cuando era adolescente fue cargador y bolero en Arriaga, ahí esperaba que llegaran los trenes para llevar los bultos de alimentos al mercado.

 “Yo era bolero en Arriaga, cuando pasaban los trenes, el que salía de Tonalá, el mixto y ahí estábamos nosotros esperando la carga a que llegara para llevar las canastas al mercado viejo de Arriaga”, recuerda.

Cuenta que después llegó a Tuxtla Gutiérrez y laboró como estibador descargando camiones de cemento por muchos años, pues la vida como en todo capital es cara y uno que llega de un pueblo, las cosas son aún más difíciles.

Cuando las fuerzas se terminaron se acordó que sabía bolear zapatos y desde hace 23 años realiza este oficio frente a Palacio Federal, lustrando zapatos no sólo de los ciudadanos de esta capital, sino a grandes políticos que han marcado la historia de Chiapas.

Durante más de dos décadas, Abenamar relata que ha boleado zapatos de diputados, magistrados y gobernadores entre los que destaca, Absalon Castellanos Domínguez, Juan Sabines Gutiérrez, entre otro más.

Recuerda muy bien este último, porque dice que era un personaje que se daba a notar por sus acciones, “era algo nato de él”, nos relata.

“Hay unos muy buena gentes que salen de palacio y te saludan, otros se dejan que uno le lustre sus zapatos y hay aquellos que ni bajan la mirada”, señala.

Hoy reconoce que son muchos los boleros que existen en la ciudad, sin embargo afirma que hay personas que tienen a sus boleros de años y que muy difícil lo cambian por otros.

“Las personas quieren verse bien, y tener unos zapatos lustrados, habla de la persona, por eso ricos y pobres llegan a nosotros, el ir y venir que nunca va acabar mientras haya un bolero, siempre habrá quien quiera llevar unos zapatos limpios a su trabajo, a una cita, son detalles que muchos cuidan”, enfatizó.

Aún y cuando el cuerpo se ha cansado por los pasos de los años y donde las arrugas son el testigo de ese devenir, Abena - como le dicen sus amigos- sigue lleno de vida y todos los días muy temprano sale de su casa para ir a su centro de trabajo con la esperanza de que volverá para  llevar el pan a su casa.

“ El oficio ahora ya no es como antes, pero por lo menos sale para comer y pasar el día”.

Además de bolero, Colmenares Gómez, gusta de la poesía, donde su fuente de inspiración es Palestina, la colonia que lo adoptó tras salir de su comunidad, en el municipio de Jiquipilas.

-Esta poesía  se lo hice a mi colonia porque aunque no nací ahí, pero lo quiero más que donde nací, y dice así Palestina Tierra Linda y Querida aunque  estoy lejos de ti pero mi corazón no te olvida, porque tú eres mi tierra natal por eso eres tú mi consentida, exclama con pasión el bolero y poeta Abenamar.

Un duro golpe fue la muerte de su compañera de vida, fue a finales de febrero de 2012 que su esposa partió y desde entonces sigue fiel a ello, pues nunca quiso tener otra pareja, pues aún la sigue queriendo como el primer día que la conoció.

Antes de despedirse, nos regala una pequeña poesía de su inspiración, no sin antes mandar un mensaje a los jóvenes, que no renuncien a sus sueños, que a pesar de lo difícil de la situación económica, o problemas que existe, siempre habrá una esperanza para salir adelante.

-Quisiera ser como el viento para trasladarme cada momento a dónde está mi pensamiento”...