La Secretaría de Gobernación declaró que el Gobierno Federal será respetuoso de la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sobre los comicios del pasado 1 de julio. El reiterado anuncio es oportuno porque instituciones y ciudadanos tienen la obligación de respetar el próximo fallo que deberá conocerse antes del 31 de agosto, tanto si satisfizo o no el resultado electoral, como si se comparte o no la determinación de los magistrados.
Así pues, la decisión del Tribunal es inapelable e inatacable; lo demás, sería incitar al desorden para tratar inútilmente de conseguir con la pancarta lo que no se obtuvo en la urna.
Esto pues es lo único que está pendiente, no hay otra cosa. En este sentido, es cierto que está fuera de lugar la insinuación de instaurar una Presidencia interina. Dicha propuesta responde a la intención de sembrar la idea de ciertos escenarios que sólo existen en la mente de una sola persona que no acepta la derrota.
Así, una vez que la instancia judicial mencionada se pronuncie, habrá que dar vuelta a la hoja de este capítulo que ya se ha prolongado por la obsesión de un individuo que no se resigna ante el resultado de la elección.
Quienes deben trabajar todos los días para solventar las necesidades cotidianas, y no subsisten por años de contribuciones o donaciones, únicamente aspiran a continuar en sus actividades con la mayor normalidad posible para no ver fracturado el precario equilibrio económico que con gran esfuerzo han construido; no desean por ello más mitotes, plantones o protestas por algo que para para la mayoría, para el ciudadano común, ha quedado zanjado desde la noche del pasado 1 de julio en que fue dado a conocer el resultado del conteo rápido.
No son pocos los sectores de la sociedad los que se han pronunciado en este sentido, quienes han manifestado su preocupación de que otra vez se pretenda montar un conflicto que afecte la marcha del país en momentos en que lo que más habría de cuidar es precisamente la certidumbre para continuar hacia adelante, por lo que quienes impulsan y siguen impulsando acciones en contra deberían reflexionar y canalizar sus aspiraciones hacia algo que aporte beneficio común.
Reiteramos, el mitote, el plantón o la movilización tras los comicios, nada positivo dan a la sociedad, por el contrario, concitan rechazo. Urge ya ponerse a trabajar.











