Para Agustín Rubio Montoya (1950-1994)
Sólo para decirte que estoy bien. Que soy casi feliz. Y para refrendarte que todo lo que he dicho, y digo; lo que he escrito, firmado y publicado lo sigo sosteniendo en la tribuna o tribunal que sea. Que sigo en lo que te juré en tu tumba cuando arrojé el último puñado de esta tierra que amaste sobre tu amado y hermoso cuerpo, destrozado por la ignominia. Para decirte que eres una luz en mi caminar y trato de emularte. Que nunca te olvidaré. Que sigo en el camino y que la justicia sigue pendiente.
Amorosamente
La mujer que tanto amaste y tanto te amó.
Tu viuda Nelly Márquez











