AA, decisión personal

Los grupos de AA están distribuidos en diferentes puntos de la ciudad; si te interesa puedes acudir de manera personal. Carlos López / CP
Los grupos de AA están distribuidos en diferentes puntos de la ciudad; si te interesa puedes acudir de manera personal. Carlos López / CP

Un buen empleo y ser considerado por sus jefes como un “buen prospecto”, además de la inexperiencia que conlleva la juventud, llevaron a Juan Carlos “N” a una vida llena de alcohol y drogas, lo cual hoy reconoce que le hicieron mucho daño.

Es por eso que comparte que el programa de Alcohólicos Anónimos (AA) es parte fundamental de su recuperación, no solo en su salud física sino también a nivel emocional, reconoce.

Su familia vivía cerca al centro de Tuxtla Gutiérrez y durante sus primeros años de vida estuvo en la opulencia, pero poco a poco esa fortuna se fue agotando, aunque él aprovechó el impulso inicial para formarse dentro de grupos estudiantiles que logró liderar.

Los excesos

Así, durante su etapa como joven fue invitado a formar parte de grupos políticos, pero no pasó mucho tiempo para que se viera inmerso en un ambiente de hombres mayores a él, quienes lo invitaron al consumo excesivo de alcohol y drogas.

Desde las posiciones de poder que muchos de sus jefes tenían, sustancias como el alcohol, la cocaína y la marihuana eran parte del día a día, así que el joven Juan Carlos “N” comenzó su camino por ese andar de los excesos.

Más de tres décadas después logró reconocer su adicción e integrarse a uno de los grupos de AA de la ciudad, en donde, dice, cada día vive un reto permanente respecto al consumo de alcohol. Por fortuna, ha logrado encontrar en el servicio a sus compañeros un medio que le brinda tranquilidad. En ese grupo comparte sus experiencias con el consumo de drogas y alcohol, además de sus vivencias diarias, al mismo tiempo que aprende y conoce sobre las experiencias del resto de los integrantes.

Comparte que su llegada al grupo es parte fundamental de una nueva etapa en su vida, una de mayor tranquilidad, pero no fue hasta que tocó fondo; cuando hizo conciencia de una invitación que su “padrino de grupo” le hizo mucho tiempo atrás, asumiendo que debía acudir.

Recuerda que, debido a su enfermedad, no logró establecer una relación familiar estable, pues siempre terminaba por discutir con sus parejas o encontrar a mujeres a las que no les tomaba seriedad y finalmente se alejaron de él.

Con su experiencia reconoce que la integración a los grupos de AA asegura buenos resultados a quienes se integran por voluntad propia.