"La Suprema Corte de Justicia de la Nación está cerca de emitir una resolución para determinar quiénes fueron los responsables por el incendio que terminó con la vida de 49 niños en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora. La propuesta del ministro Arturo Zaldívar, encargado de elaborar el informe del caso, ha recabado un importante diagnóstico sobre las causas que permitieron la tragedia. Adicionalmente, hará falta que el pleno de la Corte evalúe también las pruebas que aportan los actores involucrados y la sociedad, ya que de ello depende la verdad jurídica.
La versión que todos conocíamos era la del accidente. En las primeras investigaciones, el procurador general de Justicia de Sonora, Abel Murrieta Gutiérrez, informó que la causa del incendio fue un cortocircuito en el enfriador de un aparato de aire acondicionado, ubicado en la bodega contigua a la guardería ABC y bajo resguardo de la Secretaría Estatal de Hacienda. Posteriormente, a petición de la comisión investigadora de la Suprema Corte, la empresa estadounidense McMullen Company analizó las muestras en el establecimiento siniestrado, así como fotografías que le hicieron concluir lo mismo que el gobierno de Eduardo Bours y la PGR: un accidente.
Tan extendida estaba esta versión que incluso el ministro de la Corte Salvador Aguirre Anguiano -el primero en elaborar un proyecto de sentencia sobre este tema- sostuvo que no tenía sentido que el máximo tribunal investigara un accidente si no existía evidencia de intervención humana directa.
Gracias a una nota que publica Ricardo Rocha, ahora sabemos que un grupo de padres que perdió a sus hijos en la tragedia solicitó hace tiempo a la empresa Associated Fire Consultants un diagnóstico técnico científico para determinar el origen del incendio. La prestigiosa organización, dirigida por David Smith, una autoridad internacional en la materia, concluyó que la causa de la tragedia fue una ""fuente de ignición directa como una flama"", provocada por acción humana.
No podrá decirse que Associated Fire Consultants tiene menos autoridad, ya que esta empresa presume de una experiencia en varios países, dato que no figura en la estadounidense McMullen. Además, la página de internet de la primera da como referencia de su trabajo investigaciones forenses previas, antecedentes que McMullen no expone en su más modesta página web. Por sí mismos, los anteriores datos no alcanzan para concluir que una es necesariamente mejor que la otra, pero cuando menos obligan a la Corte a no tomar por cierto un único estudio y considerar con objetividad todas las pruebas. (El Universal)
"











