Absolver el aborto reflejo de misericordia: arzobispo

El arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla, se refirió este domingo al tema del aborto y la apertura del papa Francisco a todos los sacerdotes para que tener la facultad de absolver este pecado.

“Como ya se ha difundido, el papa Francisco concede a todos los sacerdotes la facultad de absolver el pecado del aborto, y ha dicho en sus propias palabras: quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave por que pone fin a una vida humana inocente, con la misma fuerza, sin embargo, puedo y debo afirmar que no existe ninguna pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, ahí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre. Como punto tercero indica que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial”, indicó.

Sostuvo que el papa Francisco al dar esta misión de perdonar todos los pecados lo que está haciendo es que el mundo de la gracia se acerque a todos los corazones arrepentidos y quieran gozar de la misericordia y la gracia de Dios.

Asimismo, en conferencia de prensa este domingo, también anunció el inicio de un nuevo Año Litúrgico con el tiempo de Adviento, la cual dijo es una invitación a preparar el pesebre de nuestros corazones para la navidad.

“Iniciamos en la vida de la iglesia un nuevo Año Litúrgico con el tiempo de Adviento que marca la preparación de nuestros corazones para la celebración del nacimiento del niño Dios, la navidad”, señaló.

Sostuvo que el niño Dios ya no nace ahora en Belén, sino en los corazones, por lo que el tiempo de Adviento es favorable para trabajar con la oración, la vigilancia y las buenas obras.

“Por eso la tradición de la Corona de Adviento, donde vamos encendiendo cada semana una vela como señal de ir creciendo en la luz interior en la preparación de nuestro corazón”, comentó.

Añadió que la virtud de fortalecer en el Adviento es la esperanza que va siempre acompañada del trabajo responsable y de la alegría, la actitud espiritual es la de ir con alegría al encuentro del señor, una espera en familia, en comunidad haciendo un camino a favor de nuestros hermanos.

“Caminar con alegría con la comunidad al ritmo de la liturgia para hacer de nuestro corazón un pesebre, de nuestra familia un hogar de Nazaret y de cada hombre un hermano”, concluyó el monseñor.