Cuando un adolescente es víctima de cualquier tipo de abuso escolar, ya sea proveniente de compañeros o docentes, puede desarrollar un trastorno de estrés postraumático si no recibe el apoyo y atención de forma oportuna, incluso puede presentar episodios de violencia de forma impulsiva.
Leticia Pérez de la Cruz, psicóloga infantil y psicoterapeuta Gestalt, explicó que se trata de un tema bastante complejo porque cada persona reacciona de forma distinta ante este tipo de situaciones, debido a que son varios los factores que influyen para llegar a consecuencias fatales.
Recientemente un estudiante de una escuela secundaria del Estado de México introdujo un arma de fuego, porque planeaba usarla contra una de sus maestras, asegurando que era muy exigente, llegando a jalarle el cabello en una clase. El alumno disparó al aire y al huir hirió a un intendente.
La especialista refirió que al experimentar una situación de estrés de manera frecuente es cuando se desarrolla el trastorno de estrés postraumático, generando mucho deterioro en la salud mental, más si hay desinterés de los familiares, falta de confianza, apoyo, violencia en otros entornos, pues todos ellos detonan varios factores.
Si el niño o adolescente es sometido a agresiones verbales y físicas en cualquier grado afectará su capacidad de aprendizaje; empeorará si además es comparado con otros compañeros de su edad, algo que comúnmente hacen muchos maestros e incluso padres y madres. Esta forma de “educar” puede presentar diversas consecuencias.
Riesgos conductuales
En muchos casos perderán la capacidad de regular sus emociones debido al estrés, presentarán enojo, pudiendo llegar a pensar en matar o herir a sus abusadores. En estos pensamientos influye también la narcocultura, la cual se ha normalizado tanto en los últimos años, sobre todo entre adolescentes y jóvenes.
Señaló que los factores sociales también intervienen en este tipo de situaciones, tal como la música que hace referencia a la violencia, armas, muerte, series de televisión, películas, etcétera, que muchas veces escuchan y ven los adolescentes, aunque no sean aptos para su edad.











