Conductas suicidas, maternidad temprana, revictimización, crisis compulsivas, trastorno bipolar, dependencia emocional y convertirse en agresor, son algunas de las consecuencias del abuso sexual infantil, manifestó la presidenta de la Fundación Internacional Granito de Arena, Elena Torres Villanueva.
Esto durante la conferencia virtual denominada “Derechos de la niñez: prevención del abuso sexual infantil e interés superior de la niñez en el proceso legal”, organizada por el Centro de Estudios para la Construcción de Ciudadanía y la Seguridad (Cecocise) de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).
Tipos de conductas
La activista indicó que este tipo de agresiones también puede provocar en las víctimas una conducta antisocial, bulimia, anorexia, desorden neurológico, asexualidad y masturbación compulsiva, lo que requiere un tratamiento muy específico supervisado por especialistas.
Es importante crear conciencia de que se debe atender todos los casos para no llegar a ninguna de estas situaciones, que pueden afectar incluso a largo plazo a las víctimas, en la edad adulta.
“Toda persona que no haya recibido la orientación adecuada debe buscar ayudar profesional”, dijo.
También sugirió a todas las familias estar alertas e identificar las señales de alarma, ya que los menores que son víctimas de abuso sexual o alguna agresión dentro de sus hogares presentan desde el primer momento comportamientos irritables, aislamiento, rechazo a los adultos, sufren pesadillas e incluso retención de líquidos o heces fecales.
De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la activista mencionó que cerca del 80 por ciento de los casos de abuso sexual infantil documentados desde 2015 en México, sucede en los hogares de las víctimas, siendo familiares cercanos e incluso los mismos padres pueden llegar a ser agresores.
Con base en esto, es importante saber que no todas las víctimas responden de la misma forma a un abuso sexual, mucho tiene que ver la figura que representa el victimario, y si es un hombre o mujer; también influye la personalidad de la víctima, el apoyo que tenga de su núcleo familiar.
Manifestó que en el caso particular de la escuela, la atención y prevención de situaciones de agresión sexual suponen grandes desafíos, como el detectar un posible caso implica el conocimiento o la sospecha de que un alumno está siendo dañado por otra persona.
“Se tiene que actuar con oportunidad y especial atención, con base un protocolo oficial que se establece para personal docente y no docente en las escuelas.
Por supuesto, denunciar los hechos ante las autoridades correspondientes y brindar un puntual seguimiento”, dijo.
Ante casos de abuso sexual infantil, se tiene que informar a la dirección de la escuela, notificar a las instancias legales a fin de poner a disposición de la autoridad ministerial a las personas agresoras o involucradas.
Informar al padre, madre o tutor del menor, también elaborar un acta de hechos.
Retirar de la tensión frente a grupo o contacto con los demás al presunto responsable e informar a la supervisión de zona correspondiente.
Enfatizó que se debe escuchar al menor en el momento que en solicite tiempo, mantener la privacidad, mostrar el menor que se le cree, mostrar confiabilidad y credibilidad, evitar hacer preguntas o cuestionamientos, no insistir para que relate cosas que no quiere.
Escuchar sin interrumpir lo que quiera decir, informar al menor que se va a realizar una entrevista con personal especializado, que es muy importante su participación para su protección y seguridad, evitar revisar partes del cuerpo del menor, mostrarle que tendrá el apoyo y protección.











