"Eleaneth DíazÚRoberto Fuster * CP. Son muy altos los porcentajes de quejas por maltrato físico o verbal, abuso sexual, discriminación racial y violaciones a los derechos humanos de las mujeres, principalmente indígenas de las comunidades de las zonas Altos, Selva y Norte en Chiapas, denuncian con frecuencia organismos no gubernamentales y de derechos humanos.
Existen dos clases de violencia: la intrafamiliar y la de género, informó la Secretaría de Desarrollo Social de Chiapas (Sedeso) y añadió que en el caso específico de mujeres no sólo son maltratadas dentro del hogar, ""son violentadas en los trabajos, en las calles, en la familia y hasta por personas externas a la familia"".
La titular de la dependencia indicó que la familia también juega un papel muy importante en la violencia, porque es ahí donde se generan nuevas formas de convivencia entre los integrantes y para las mujeres de las comunidades indígenas los abusos son más frecuentes.
Sin embargo, para Omar Jiménez Ojeda, procurador de la Defensa del Menor y la Familia del IDH, la violencia de las mujeres en las comunidades indígenas se asocia a los usos y costumbres, aunque añadió que no la justifica.
Aunado a esto, indicó que en algunos poblados rurales no se rigen bajo usos y costumbres, pero de igual forma se presentan casos de violencia en mujeres, niños y adultos.
No obstante argumenta que los porcentajes de maltratos físicos son iguales en cualquier estrato social, pero las mujeres entre 15 y 20 años son las que menos denuncian los casos.
Jiménez Ojeda, dijo que hasta el mes de octubre de este año, la Procuraduría a su cargo ha recibido 2 mil 500 denuncias de violencia, de esta cifra 80 por ciento son quejas de mujeres, seguida de niños y niñas, personas con discapacidad y adultas mayores.
Denuncias
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (CDHFBLC), denuncia constantemente los abusos de las autoridades en la impartición de la justicia que tiene relación con la afiliación política de agresores y víctimas acoso sexual a las mujeres y acoso selectivo a miembros de la comunidad.
En las comunidades de las regiones Selva, Altos y Norte, la llegada del Ejército mexicano ocasionó la huida de muchos indígenas, asimismo, las mujeres sufrieron violaciones y acosos sexuales, algunas tuvieron que trabajar para los militares a cambio de unos pesos o comida.
Asimismo la Sedeso en Chiapas confirmó que las situación se complica para las indígenas, por causa de los medios rurales en que viven, además de la falta de conocimiento acerca de que existen organismos de denuncia y apoyo a las mujeres.
Las organizaciones civiles han expresado que la militarización en la zona también provocó que las mujeres se quedaran sin nada, ya que sus compañeros huyeron y las abandonaron, obligándolas a trabajar y a vender lo poco que tenían para sobrevivir.
El informe de AI revela
Respecto al tema, Amnistía Internacional (AI) acusó al Estado mexicano de incumplir sus compromisos internacionales ante la ""falta de justicia"" en casos de violación de mujeres indígenas por parte de militares, que se agudiza en estados pobres y de mayor población indígena como Chiapas.
El informe ""México, Mujeres indígenas e injusticia militar"", presentado en la capital mexicana, se centra en nueve casos de mujeres de entre 17 y 50 años que fueron violadas por soldados en los últimos diez años en los estados de Guerrero (6) y Chiapas (3), aunque se estima que las agresiones han sido muchas más pero no han sido denunciadas.
Las recomendaciones de AI a México, son restringir la jurisdicción militar y realizar una serie de reformas y cambios de carácter legal y administrativo que garanticen la investigación imparcial de las violaciones a los derechos humanos a indígenas cometidas por soldados, así como el acceso de las víctimas a la justicia.
El informe de AI, también apuntó al tema de la ""militarización"" de algunos estados en el país, especialmente aquellos con mayor población indígena, como Guerrero y Chiapas, a partir de la época de la llamada ""Guerra sucia"" entre fines de la década de 1960 y comienzos de la de 1980, cuando se reprimió a la disidencia.
Otro de los problemas que enfrentan estas mujeres es el maltrato doméstico, muchas de ellas son golpeadas por sus esposos, en ocasiones por problemas de alcoholismo. Los hombres beben y descargan su frustración y su agresividad sobre las mujeres, en algunos casos llegan a causar la muerte.
Factores como la pobreza extrema, el desempleo, las violaciones y asesinatos a mujeres jóvenes, la violencia social y política, las guerras, la militarización en el estado han provocado mayores abusos en los derechos humanos.
Empujadas por estos factores y principalmente por la necesidad de sobrevivir, las mujeres indígenas salen de sus comunidades en busca de una mejor vida, pero la mayoría recurren a la prostitución o al trabajo doméstico, en las que son víctimas de violaciones sexuales y maltratos por parte de las personas a las que le sirven.
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