Por su alta peligrosidad hacia los cultivos agrícolas en Chiapas, autoridades federales iniciaron una campaña de control de la langosta centroamericana, insecto que llega alimentarse de hasta 400 especies de vegetales.
Técnicos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) operan esta campaña cuyas acciones se basan principalmente en la detección y control oportuno de la plaga, a fin de evitar que se desplace a zonas de interés agrícola.
La estrategia contempla siete estados del sur sureste del país, incluyendo Chiapas, región que no ha sido ajena a la presencia de este insecto, pues esta plaga ha afectado a cultivos en años pasados.
Para estas acciones en los siete estados sureños y tres más del centro y norte del país, se tiene un presupuesto de 20.7 millones de pesos.
La plaga de la langosta afecta a cultivos de gran importancia para la seguridad alimentaria del país, como son: maíz, frijol, sorgo, arroz, tomate, soya, cacahuate, además de caña de azúcar, chile, cítricos, plátano, coco y pastizales, entre otros más.
Por su alto potencial reproductivo, la langosta llega a formar mangas que consumen en tan sólo 24 horas cinco veces su peso, esto implica que una manga de tres millones de langostas llegan a consumir hasta 30 toneladas de vegetación.
Actualmente la plaga de este insecto se mantiene en un estatus de bajo control, donde de acuerdo a autoridades de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), se tiene en estos momentos tres mangas de langosta activas, dos en Yucatán y una más que se localiza en los límites de Yucatán y Campeche.
En el caso de Chiapas se tienen el registro en años pasados, de la presencia de la langosta en cultivos de la zona baja de Tapachula, como ocurriera en el 2009, donde este insecto destruyó plantas completas de sorgo y maíz.
De igual manera, plantíos de mango han llegado a tener problemas por la presencia de este insecto, sin embargo en todos estos casos los daños no han sido tan fuertes como en otros estados.
Esta plaga tiene una gran capacidad de dispersión, logrando desplazarse hasta 20 km/hora, abarcando grandes extensiones.
Es por ello que cada año se realizan actividades de prospección en una superficie promedio de 400 mil hectáreas de cultivos básicos, frutales, industriales y pastizales, así como el combate de la plaga en aproximadamente 30 mil hectáreas en maíz y pastizales.
La plaga no ha representado hasta este momento riesgo de daño o pérdidas económicas que pueden llegar a representar hasta el 100% de los cultivos de importancia económica en Chiapas y en el país.












