Acuerdo y reconciliación

La seria controversia postelectoral que presenciamos es analizada hoy en sendas entrevistas de El Universal con el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Alejandro Encinas, y con el nuevo coordinador de los senadores del Partido Acción Nacional, Santiago Creel. Esto, dentro de la propuesta de este diario por encontrar cauces al diálogo político tan necesario hoy en nuestro país.

Ambos personajes coinciden en la urgencia de encontrar vías de solución y en la necesidad de asumir de inmediato una tarea de reconciliación nacional.

Para el perredista jefe de Gobierno del Distrito Federal, Alejandro Encinas, las campanas del miedo y el peligro para México, difundidas durante el proceso electoral, han dado sitio a la confrontación actual, que no ha escalado porque las autoridades locales han renunciado al empleo de la fuerza para terminar los plantones.

Santiago Creel, ex secretario de Gobernación y coordinador de la bancada panista en la Cámara de Senadores, cree que el próximo gobierno debe seguir una política de izquierda moderada, y expresa su interés en llegar a un entendimiento con todas las fuerzas políticas para superar el conflicto y para renovar el andamiaje institucional del país.

La convergencia de las opiniones en la reconciliación nacional aviva la idea de que los acuerdos en lo fundamental son el piso firme sobre el que las negociaciones prosperan. Es relevante que dos figuras prominentes de los partidos coyunturalmente enfrentados por los resultados en la elección presidencial del 2 de julio lo planteen en estos momentos de crispación.

Con todo, hay fechas críticas en estos días. El último informe del presidente Vicente Fox, que será presentado el viernes 1, y las Fiestas Patrias, que tradicionalmente son celebradas en espacios hoy ocupados por los manifestantes que se oponen a los resultados del proceso electoral que se dirime en el TEPJF.

Por eso importa escuchar las voces de conciliación que emanan de los dos frentes. Cualquier divergencia es atendible, si se expone por los cauces apropiados, legales.

La misma ley dispone de los recursos para restablecer la normalidad de la vida en el Distrito Federal, pero debe usarse con habilidad y energía, porque puede ser activada por una provocación perversa.

En suma, no hay mucho tiempo para resolver las diferencias, sobre todo cuando se plantean en dos pistas diferentes -en la jurídica y en la política-, con juegos de dos bandas -el discurso y la acción.

En todo caso, lo que hoy importa es que se busquen puntos de acuerdo que conduzcan a la reconciliación nacional, como el mismo senor Encinas ha planteado.

Reconciliarnos significa poner seriamente nuestra voluntad en la tarea de arreglar nuestros asuntos, acatar la decisión del Tribunal, que es parte del aparato electoral; olvidar los ingratos incidentes del proceso y disponernos a sumarnos en la gran y mejor campana de la concordia nacional.

Nada hay más importante, en estos momentos, que terminar con este diferendo. Así, todos saldremos ganando. (El Universal).