Por secuelas de covid-19 en sus órganos, Carlos Francisco Maza Nampula, de 31 años, lamentablemente murió, y es que la empresa en Villaflores, donde laboraba desde hace ocho años, supuestamente lo obligó a trabajar estando enfermo.
Al parecer, al joven que dejó en la orfandad a una niña y a un niño de seis y cuatro años, respectivamente, le negaron el permiso para ausentarse unos días de sus funciones en el área de Soporte Técnico, pese a que reportó a sus superiores que tenía varios síntomas del virus.
Carlos empezó a sentirse mal de salud el pasado 2 de julio y fue hasta el 11 de ese mismo mes que ya no pudo más y decidió no presentarse, mientras que a la par unos estudios confirmaron que había adquirido la enfermedad infecciosa; aparentemente fue contagiado por uno de sus compañeros de trabajo, al que sí le dieron incapacidad.
Su proceso de recuperación transcurría aparentemente bien, pero a finales de julio su salud comenzó a sufrir complicaciones. Sus familiares trataron de internarlo en la clínica covid de Villaflores, pero al estar saturada no fue posible su ingreso hasta el 4 de agosto, ya en el área postcovid del mencionado nosocomio para su recuperación.
A pesar de que ya había dado negativo en las pruebas, desafortunadamente el joven deportista no logró superar las secuelas en sus pulmones, por lo que perdió la vida ayer miércoles.
Además del dolor de perder a su ser querido, la familia de Carlos ahora se enfrenta con la indiferencia de la empresa que, según denunciantes, pretende indemnizar a su viuda e hijos con la nómina más baja.
Carlos falleció ayer miércoles en Tuxtla Gutiérrez. Sus familiares y amigos no dan crédito a lo ocurrido, por lo que piden justicia para que su viuda e hijos no queden en el desamparo.












