La convicción de que su hijo librara las adicciones, llevó a la señora Marilú Reyes García a pedir que éste fuera internado en la clínica de adicciones Resiliencia, sin imaginar que eso se convertiría en una pesadilla para el joven que, asegura, sufrió tortura física y psicológica.
El grado de desesperación lo orilló a escapar del sitio junto a otra persona, además de que antes de hacerlo, lanzó hojas con mensajes de auxilio a las casas de los vecinos del sitio ubicado en la colonia Albania Alta de Tuxtla Gutiérrez.
Llantos y lamentos se escuchan a lo largo del día, que se intensifican en las noches, según relató la madre del joven, quien también apunta que le decían frases agresivas con la finalidad de hacer recapacitar a su vástago.
“Eres menos que un cucaracho, tu familia no te quiere, por eso te vinieron a dejar acá, aquí te vas a morir, maldito; durante un año te vamos a torturar”, es parte de lo que le gritaban en el lugar.
Sostuvo que ya procedió legalmente por medio de una demanda presentada en la Fiscalía General del Estado (FGE).
Además, afirma que no sólo su hijo sufrió las vejaciones, puesto que hay otros jóvenes bajo las mismas condiciones.
Comentó que confió en el lugar, porque la clínica se promueve como un centro de rehabilitación, pero eso no significa que deben golpear a los integrantes.
El joven ingresó el 18 de julio y estuvo alrededor de tres semanas, sin embargo, el pasado jueves decidió escaparse por temor a seguir siendo víctima de tortura o perder la vida en el sitio.
Asimismo, la señora Marilú Reyes expuso que no supo bien el nombre del encargado de la clínica. Le pidieron que llevara una serie de objetos personales, como ropa, cobijas y artículos de aseo personal, pero finalmente estos se los dejaron en una esquina cercana al edificio.











