Un grupo de egresados de la carrera de Medicina en la Universidad Salazar pidió a las autoridades educativas una respuesta sobre el retraso que se ha presentado en la expedición de los títulos, debido a que la falta de ese documento les ha impedido incorporarse a la parte laboral y, por lo tanto, no han podido generar ingresos económicos.

En una reunión que sostuvieron con los representantes de la institución de educación superior, pidieron conocer a detalle los avances que se tienen con la documentación, debido a que han pasado varios meses y no han recibido respuestas.

En la información compartida, una de las madres de familia explicó que han gastado, en promedio, 19 mil pesos en los trámites. Este dinero se desglosa de la siguiente manera: para el título profesional fueron 10 mil pesos; sumado a tres mil en gastos de liberación; se incluyen 3 mil 200 en pagos de Hacienda por artículos y validación de firmas; además de 2 mil 800 pesos del examen profesional. A más de un año que egresó su hija, aún no ha recibido el documento.

En el encuentro, en el que estuvieron los representantes de la institución, se explicó a los jóvenes la ruta que se sigue una vez que los estudiantes hacen la toma de protesta; todo el proceso puede llevar varios meses, dependiendo de la carga laboral que tenga la misma Secretaría de Educación.

Se mencionó en la reunión que aquellos que presentaron sus exámenes en abril, mayo y junio, los papeles se pudieron ingresar hasta septiembre del año pasado y son los que la Secretaría de Educación -según lo comentado- tiene en el área jurídica.

“Nosotros estamos en incógnita constante de no saber cómo van nuestros papeles, entonces es preocupante para cada uno. Agradecemos que nos atiendan, pero no están en la posición de nosotros, de no poder trabajar, entonces los ingresos son menos”, dijo una alumna.

Desde la parte institucional se hizo el compromiso de revisar el tema y de integrar una comisión para que haya seguimiento a los trámites. De forma interna se les pidió a los jóvenes que expresaron su inquietud, a que proporcionaran sus nombres para que se elaboren constancias donde les indiquen el número de folio y la fecha en que los documentos fueron entregados a la Secretaría de Educación, a fin de que los egresados vean que el tema es serio para la universidad.