Advierten amenaza a ecosistema en Los Altos

La especie tarda entre 5-7 años en alcanzar la madurez necesaria para florecer y producir semillas. Diego Pérez / CP
La especie tarda entre 5-7 años en alcanzar la madurez necesaria para florecer y producir semillas. Diego Pérez / CP

Expertos advirtieron que la colecta de bromelias silvestres durante diciembre, impulsada por la tradición del “niño florero”, provoca un severo deterioro ambiental en diversas zonas de Chiapas. La extracción ilegal, que podría superar las 75 mil plantas por temporada, pone en riesgo especies protegidas y afecta la biodiversidad asociada.

El biólogo Manuel Jonapá explicó que cada año habitantes de distintos municipios ascienden a comunidades como Navenchauc para cortar la Tillandsia guatemalensis, conocida popularmente como “flor del niño”, utilizada para adornar nacimientos y representaciones religiosas.

Detalló que esta especie tarda entre cinco y siete años en alcanzar la madurez necesaria para florecer y producir semillas. Sin embargo, la colecta se realiza justo durante su periodo de floración.

“Al ser arrancadas en plena floración, se interrumpe su ciclo reproductivo y se reduce la regeneración natural”, señaló.

El especialista recordó que un conteo realizado años atrás por autoridades ambientales estimó la extracción de al menos 75 mil plantas durante la temporada festiva, cifra que, según expertos, actualmente podría ser mayor debido al creciente número de personas que participan en la tradición.

“Cada año más gente quiere vivir la experiencia de subir al monte y cortar la flor. Lo que estamos ocasionando es un saqueo masivo que ya agotó poblaciones en lugares como San Cristóbal y el cerro de la Mazorca, y ahora la gente se está desplazando a zonas más lejanas”, subrayó.

El biólogo también alertó que junto con la “flor del niño” se extraen otras bromelias protegidas por la Norma Oficial Mexicana, como la Tillandsia eizii (flor de trenza) y la Tillandsia ponderosa (flor de mazorca), cuya colecta y comercialización son ilegales.

Cuidar especies

La extracción se realiza muchas veces con ganchos que arrancan la planta completa, destruyendo no solo su capacidad de regeneración, sino también afectando a especies que encuentran refugio en estas bromelias.

Entre la fauna asociada se encuentran ranas, serpientes y pequeños reptiles, que pierden su hábitat debido a esta práctica.

Ante este panorama, exhortó a la población a reflexionar sobre los impactos ambientales de esta actividad y a buscar alternativas sostenibles que permitan preservar tanto la tradición como los ecosistemas.

Entre las propuestas destacó la creación de viveros comunitarios en las zonas donde crecen estas plantas, así como programas de reforestación de bromelias con la participación de las mismas comunidades que realizan la colecta.

“Las tradiciones son hermosas, pero cuando empiezan a dañar la naturaleza debemos replantearlas. Somos uno de los estados más megadiversos del país y tenemos la responsabilidad de proteger nuestra flora para las futuras generaciones”, concluyó.