Advierten contingencias por mala calidad del aire

Advierten contingencias por mala calidad del aire

En los últimos días Tuxtla Gutiérrez ha reportado de 76 a 125 puntos del Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (Imeca), lo que determina que se respira una mala calidad del aire, poniendo en riesgo la salud de las más de 700 mil personas que habitan en la capital chiapaneca.

Expertos ambientales determinan que existen dos factores que ahondan en la mala calidad del aire en la capital y fuera de ella: el incremento atípico del número de incendios forestales y de pastizales; por otra parte, la emisión de gases de efecto invernadero que se dan principalmente por vehículos.

En todo el estado se ha detectado la presencia de brumas, que son la acumulación de partículas suspendidas en el aire a causa de incendios y gases de efecto invernadero, y que dan señal de la mala calidad del aire que en los últimos días se respira, lo que podría poner en riesgo de contingencias ambientales y alentar a la ciudadanía para que no se exponga a actividades al aire libre.

Causas

Sergio Montes de Oca Ramos, jefe de la unidad de protección de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), explicó que este fenómeno de bruma se da en lugares geográficamente establecidos como valles, como es la región metropolitana de Chiapas y la de la Ciudad de México; donde ya hace años se generan contingencias ambientales y se miden diariamente los puntos Imeca, para alertar a la ciudadanía y no se exponga a enfermedades.

Montes de Oca detalló que este fenómeno de bruma se denomina inversión térmica, es decir, cuando partículas de aire se encuentran concentradas a ciertas horas del día, principalmente al amanecer y atardecer, donde no pueden salir, lo que crea una capa de bruma, hasta que se rompen.

Ante ello, alertó que este fenómeno podría traer consecuencias en la salud de los chiapanecos, no sólo de los capitalinos, ya que se han presentado en otros lugares brumas muy parecidas, como en Cintalapa y municipios de la región Frailesca.

Peligro

Por su parte, la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn) indicó que hasta el 21 de abril, la calidad del aire en Tuxtla Gutiérrez se encuentra en la categoría de regular a mala, ya que se sitúa en los rangos de 76 a 125 del Imeca. Como dato, el valor máximo de partículas PM10 obtenido se presentó el 14 de abril con 175 Imeca, es decir, muy mala calidad del aire.

La Dirección de Cambio Climático y Economía Ambiental, de acuerdo con los datos obtenidos comunicó que la calidad del aire en Tuxtla Gutiérrez no es favorable, debido a que contiene partículas sólidas y líquidas como polvo, polen, hollín y humo, de una gran variedad de tamaños, desde gruesas hasta finas y ultrafinas, las cuales pueden dañar la salud de la gente.

Por tal motivo recomendaron, especialmente a las personas sensibles, mujeres embarazadas, niñas y niños, evitar actividades al aire libre, limitar el tiempo de exposición fuera de la casa u oficina y, en la medida de lo posible, usar cubrebocas.

De igual manera, exhortaron a reducir al máximo el uso del automóvil y optar por el transporte público; realizar revisiones periódicas a los vehículos para limitar la emisión de contaminantes.

Futuro

Juan Carlos Franco, ingeniero ambiental y director de la organización ambientalista Cecropia, añadió que Chiapas, de forma general, mantiene índices de mala calidad del aire no sólo en la capital chiapaneca, por lo que se debe de poner suma atención en diversos puntos.

Franco explicó que este fenómeno de bruma se ha suscitado en los últimos años, sin embargo es en el actual donde se está haciendo recurrente debido al alto índice de incendios y la concentración de gases de efecto invernadero, que al tener un sincretismo con la temporada de estiaje, aumenta la mala calidad de aire que se respira.

Cabe señalar que Tuxtla Gutiérrez es una de las ciudades con mayor número de vehículos per capita, según lo establecido en el Programa de Cambio Climático de la capital.

Recomendaciones

Franco explicó que ante la mala calidad del aire en la capital y otros municipios, es urgente que se plantee un trabajo interinstitucional que pueda prevenir que en la ciudad se presente de forma más cotidiana este fenómeno, como pasa en la Ciudad de México.

Por tanto, recomendó que de inmediato se retome el Consejo Consultivo de Desarrollo Metropolitano de Tuxtla Gutiérrez, que con enfoque técnico de especialistas propongan ideas y se analice el crecimiento desmedido de la zona metropolitana, y la transportación y movilidad.

“Más allá de lo individual, se necesita un transporte público de calidad, algo que debe ser prioritario y que puede ayudar a mitigar este problema. Además, de que se mejoren las rutas de mercancía, ya que en horas pico, vehículos de carga pesada compiten con el transporte y ahondan en emitir partículas contaminantes”, expresó.

Franco consideró que es un tema complejo, que se debe atender desde dos ámbitos: rural y urbano. Indicó que se debe replantear la política que se tiene en el campo, revalidad de los ecosistemas forestales como sistemas productivos y diversificar el área agrícola. Por su parte, en el urbano, se deben plantear mecanismos profundos que sumen y cambien la forma de transportarse.

Ambas tienen que pasar por cambios culturales y políticos que tomen decisiones profundas ante el avance innegable del cambio climático y finalmente un desarrollo urbano que sea a la vanguardia de las grandes ciudades modelo, que toman a estas alternativas como un sitio de atracción turística como actualmente lo está siendo Costa Rica.

Franco advirtió que implementar programas como “Hoy no circula” de la Ciudad de México, no servirían de mucho, ya que se documentó que personas que contaban con la capacidad económica preferían comprar un carro nuevo, más con el que ya contaban, para andar siempre en vehículo, lo que aumentó el parque vehicular.

Finalmente, Montes de Oca añadió que tendrían que hacerse cotidianos estas mediciones de los puntos Imeca, para así tomar las medidas necesarias en el aspecto de salud, para no afrontar daños colaterales por inhalar aire con materiales pesados.